Martes 30 de septiembre del 2008 El Gran Guayaquil

Los legendarios Fakir Raca y Paco

POR GERMÁN ARTETA VARGAS

El primero fue ilusionista  y el segundo ventrílocuo.  Ellos triunfaron en escenarios ecuatorianos y extranjeros, y superaron a cotizadas figuras internacionales.Teatros y ferias acogieron a cientos de seguidores de su arte.

La reciente presentación del show 'Más cerca', que ofreció en esta metrópoli el mentalista español Anthony Blake, trajo a la memoria a otros colegas suyos que visitaron el Puerto en diferentes épocas  y, por supuesto, a compatriotas nuestros que brillaron en el difícil arte de Harry Houdini, tal es el caso del Fakir Raca, y de Miller, en la ventriloquia.

No olvidemos que Guayaquil siempre fue la escala obligada de compañías de ballet, ópera, teatro, humor, música y otras manifestaciones artísticas, especialmente en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Aquello, como resulta decisivo, contagió a los guayaquileños que asumieron con dedicación y entusiasmo sus dotes intelectuales para el cultivo de algunas disciplinas de las bellas artes.

Para testimonio recordamos que en mayo de 1926 debutó en el teatro Parisiana el ventrílocuo Adolfo Miyal, y en noviembre de 1928 hizo lo propio en el teatro Edén el ilusionista Raymond, calificado entonces como el 'rey de los magos y el mago de los reyes'. En septiembre de 1955, el ilusionista Kosmar estuvo en el teatro Apolo; el hipnotizador Vollmer Mitchell en el teatro México, en 1958,  y en los últimos años aplaudimos aquí al famoso Tony Kamo.

En esta época que hablamos de los trucos de Harry Potter y evocamos al legendario mago Merlín, bien vale recordar a otros del siglo pasado y bastante contemporáneos como Criss Ángel, David Copperfield, Uri Geller, Hans Klok, Jasenson Tusam, David Blaine, José Simhon, Edmond, Juan Tamariz, extranjeros, y los de 'fabricación' nacional Roberto Lara Rivera, Gabriel Ávalos, Olmedo Rentería (Olmedini), entre otros populares cultores del hipnotismo e ilusionismo.

Fakir Raca, cuyo verdadero nombre fue Ramón Casiano Aguirre Ponce, nació en Jipijapa, Manabí, en agosto de 1877. Aprendió cuando era niño  al quedar impresionado de los actos del mago Conde Patricio, quien actuó en Guayaquil. El manabita ofreció sus primeros números y experimentos en una carpa instalada en los patios de la Sociedad Hijos del Trabajo. El público lo conocía como 'El Diablo', pero él prefería llamarse 'Profesor Aguirre'.

Recorrió muchos países  y perfeccionó sus conocimientos con pasajes de levitación y transformismo. En el Teatro Sucre, de Quito, puso en estado de catalepsia a un señor por tres días consecutivos; en Brasil y Estados Unidos dio exitosas temporadas. Recibió condecoraciones de gobiernos e instituciones, incluida la medalla de la Sociedad de Artistas de París, por intermedio de su filial de Buenos Aires. Fue Gran Maestro de la Masonería Internacional, Grado 33.

En una ocasión, cuando actuaba en el teatro Edén de esta ciudad, el Fakir Raca desafió al mago chino Li-Ho-Chang para encerrarse en un cajón construido y sellado especialmente para la prueba, pero el asiático no aceptó competir. Tras una destacada trayectoria en el mundo de la magia, telepatía, ilusionismo y mentalismo, Ramón Casiano Aguirre Ponce murió en Guayaquil en diciembre de 1958.

Paco Miller, nombre artístico de Edmundo Jijón Serrano (1908), alcanzó fama por su trabajo de ventrílocuo. Lo llamaron  El hombre de las mil voces y su compañero inseparable de faenas fue el muñeco Don Roque; recorrió escenarios de América y se radicó en México, donde triunfó como empresario y se convirtió en descubridor de estrellas de la talla de María Victoria y Germán Valdez, Tin Tan, e invitó a su espectáculo a  Cantinflas, Jorge Negrete y Pedro Infante. Además, actuó en películas y trabajó con el famoso Walt Disney.

Las presentaciones del ventrílocuo chileno Navarro y del mago español Richardine  en diferentes años de las décadas del veinte y treinta en los teatros Edén y Ecuador de esta ciudad, motivaron al novel artista que siguió sus prácticas. En 1933, Richardine le obsequió un muñeco al que llamó Chonguito. Después llegó Don Roque, que él diseñó a su gusto y lo convirtió  en compañero de sus actuaciones hasta su retiro y después su muerte en tierra mexicana en diciembre de 1997.

Don Roque fue creado con el aporte del dibujante Miguel Ángel Gómez, el carpintero N. Cruz y el padrinazgo de Antonio Cajamarca, según las declaraciones de Miller  a Hugo Delgado Cepeda (Revista Estrellas) y en entrevistas a los diarios EL UNIVERSO y Hoy. El muñeco acompañó a Miller las incontables ocasiones que retornó a la patria con su espectáculo ‘Pao Miller y sus estrellas’ y cuando visitaron naciones hermanas del continente. Una pareja triunfadora e inseparable.

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