- SEP. 30, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Los conserjes tuvieron que organizar ayer los destrozos de la jornada electoral.
La basura acumulada y las bancas desordenadas en los patios de las escuelas, colegios y universidades de Guayaquil –que funcionaron como recintos electorales en los comicios del pasado domingo– fue la tónica que marcó ayer la jornada de trabajo en esos establecimientos educativos.
Las clases fueron suspendidas por orden de la Dirección de Educación, con la finalidad de que los planteles realicen la limpieza y así reanudar las clases hoy.
En el colegio técnico Febres Cordero, ubicado en la 29 y la J, perteneciente a la parroquia del mismo nombre, los conserjes ordenaban las bancas, recogían los cartones y basura de los patios, pasillos y aulas.
Las labores de limpieza en el establecimiento educativo comenzaron desde las 06:00, indicó Francisco Bedor, conserje, quien hasta las 08:00 trabajaba con Concepción Roche, en la limpieza de las aulas.
Quinientas bancas fueron utilizadas para instalar las Juntas Receptoras del Voto (JRV), para que las personas acudieran a rechazar o aprobar la nueva Constitución Política del país.
Manuel Ladines, profesor del colegio, también llegó a las 07:30 para ayudar en la limpieza del plantel y se encargó de retirar los carteles que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) utilizó para colocar los números de las mesas.
En el colegio Patria Ecuatoriana, ubicado en Portete y la 40, cuatro personas recogían la basura y clasificaban las bancas dañadas.
Héctor Palacio, conserje del plantel, indicó que aunque el trabajo es mayor este año no se han presentado daños considerables en los mobiliarios.
“Parece que la gente está haciendo conciencia y trata de cuidar las bancas y escritorios que se utilizan durante el proceso”, sostuvo Palacio.
En este plantel se registró gran cantidad de plásticos y aún se encontraba basura en los alrededores de las instalaciones producto de la venta de los informales.
Saúl Morán, conserje del colegio Vicente Rocafuerte, indicó que solo en la planta baja quedaron 40 bancas dañadas y aún faltaba el inventario del mobiliario del segundo piso.
En el plantel donde funcionó la parroquia Urdaneta se utilizaron 1.500 bancas y 15 personas realizaron la limpieza.
En la Universidad de Guayaquil, perteneciente a la parroquia Tarqui, los desechos abandonados por los comerciantes y los consumidores cubrieron las calles de la ciudadela universitaria Salvador Allende y parte de las unidades académicas.
Alberto González junto a otros quince compañeros realizaron ayer la limpieza de la universidad de Guayaquil.
Los conserjes de diez establecimientos recorridos por este Diario se quejaron de los miembros de las Fuerzas Armadas que participaron en el control de las elecciones, porque no colaboraron con la limpieza.
“Todo está demasiado sucio, los señores militares dijeron que esto iba a quedar limpio y no fue así”, dijo González.
Vasos, platos de plástico, tarrinas y fundas completaban el panorama que se repitió en otros centros de educación de la ciudad.
Los 105 planteles y las dos universidades (Laica y de Guayaquil) que sirvieron como recintos electorales, no tuvieron clases desde el viernes.
Mientras que la propaganda electoral a favor del Sí y No debe ser retirada de las calles de la ciudad en un plazo de 30 días, según lo establecido por la Ley de Régimen Municipal.