Las bolsas y monedas de América Latina acentuaron ayer su derrumbe generalizado, luego de que el Congreso de EE.UU. rechazó un paquete de rescate financiero que pretendía sacar al país de una crisis crediticia que amenaza al mundo.
Los mercados latinoamericanos, siguiendo a Wall Street y sus similares europeos, registraban fuertes pérdidas, aunque los bancos operaban sin señales de corridas ante los fuertes fundamentos macroeconómicos de los países de la región.
El efecto dominó, que todo el mundo temía, comenzó a propagarse. Antes de conocerse el rechazo al plan de rescate estadounidense, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó a los bancos centrales a investigar y a establecer controles sobre el sistema financiero mundial.
Las economías de América Latina han mantenido fuertes sus fundamentos pese a la prolongada crisis crediticia en EE.UU., pero la agudización de los problemas financieros y su extensión a Europa abrieron nuevos signos de interrogación sobre el futuro de la región.
Por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio que firmó Perú con EE.UU. corre el riesgo de sufrir serios tropiezos por la crisis financiera internacional que ya causó un descenso preocupante de exportaciones peruanas al mercado estadounidense, estimaron empresarios y analistas locales.
En Europa, de nada valieron los esfuerzos de los gobiernos europeos, que comprometieron miles de millones de euros para salvar a instituciones financieras del desastre.
Los gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo anunciaron la nacionalización parcial de la entidad bancaria y aseguradora Fortis.
El banco británico Bradford & Bingley también fue nacionalizado, corriendo la misma suerte que sus compatriotas Northern Rock, Alliance & Leicester y HBOS.
En Dinamarca, el banco Roskilde fue adquirido por tres instituciones financieras.
Las autoridades belgas y francesas se comprometieron también a ayudar al banco franco-belga Dexia, al borde de la quiebra tras el derrumbe de su acción, dijeron los ministros de Finanzas de ambos países.
El Banco Central Europeo (BCE) confirmó la duplicación de sus acuerdos de liquidez con su homólogo estadounidense, la Reserva Federal, para calmar las tensiones en los mercados financieros.