Como laica se ha dedicado a la catequesis. Ella estuvo en Roma en la beatificación.
Fue un presentimiento que tuvo mientras miraba por televisión la ceremonia de investidura y proclamación del cardenal Joseph Ratzinger como el nuevo papa Benedicto XVI.
Azucena Morán, una noboleña de 70 años dedicada a la predicación y catequesis, pensó: “Él la canonizará”. Aquel miércoles 20 de abril del 2005 sintió que el actual Papa elevaría a los altares a su Narcisa de Jesús.
Tres años después, el sueño de verla como santa se convertirá en realidad. El próximo 12 de octubre, el papa Benedicto XVI la canonizará en una ceremonia que se cumplirá en la plaza de San Pedro.
Azucena Morán expresa alegría y regocijo por lo que considera “ha sido una bendición de Dios”. Siempre pensé que ese momento llegaría pronto, afirma esta devota que hace cuarenta años fue parte del comité católico que impulsó el traslado del cuerpo de Narcisa desde Guayaquil a Nobol.
Recordar ese hecho la conmueve. “El pueblo quería tenerla aquí (en Nobol). Desde que tenía 14 años se hablaba mucho de Narcisa; incluso un sacerdote español que venía al pueblo, Juan Fernando Mariño, nos decía que entre nosotros teníamos una santa”, refiere.
Azucena Morán guarda cariño hacia la figura de Narcisa de Jesús. En su ferretería La Mattercita tiene un afiche que anuncia la fecha de la canonización con una oración hecha por ella: Dios Padre, misericordioso y bueno, te damos gracias por darnos estos parajes puros y santos donde permitiste que naciera nuestra querida santa.
En su memoria guarda los encuentros que tuvo con el fallecido papa Juan Pablo II y con el actual Pontífice.
“Al papa Juan Pablo II lo conocí en una audiencia durante la beatificación de Narcisa (25 de octubre de 1992), en Roma. Recuerdo que me lo presentó monseñor Roberto Pazmiño (ex vicario general de la Arquidiócesis de Guayaquil); cuando lo vi, parecía que caminaba en el aire”, rememora.
El entonces Papa le preguntó a Azucena cómo era Nobol. “Yo le respondí que era bien alegre, que había mucha devoción en la gente”, dice. “La conversación duró segundos”, añade.
Con el actual papa Benedicto XVI departió durante su visita a Guayaquil por el II Congreso Mariano Nacional, que se desarrolló del 20 al 25 de septiembre de 1978.
Una fotografía con el entonces cardenal Joseph Ratzinger en el colegio San José La Salle es su fiel testimonio de ese encuentro.
Azucena Morán lamenta que no estará en Roma para la canonización, pero añade que en su natal Nobol “viviré esa fiesta como si estuviera en Roma”.