30 docentes aprenden cómo educar a personas que tienen alguna discapacidad visual.
¡Apártense! Ese fue el grito que exclamó un señor al ver que Elizabeth Terranova, con los ojos tapados y un bastón, ingresaba con la ayuda de otra mujer en el micro de la Metrovía con dirección al centro de la ciudad.
Tras la alerta, un grupo de usuarios le dio paso para que ella se sentara, mientras que Gladys Becerra, quien era su guía, se ubicaba al lado.
Pero Terranova no era ciega. Tampoco catorce de las quince personas (solo una era no vidente) que, igual como ella, con los ojos tapados y bastón, se transportaron cada una con un acompañante en este servicio urbano hasta llegar a la estación del Banco Central y luego caminar hacia el malecón.
El paseo es parte de la práctica desarrollada el pasado martes por 30 maestros que cursan la primera maestría en educación especial para niños, jóvenes y adultos con discapacidad visual (ceguera y baja visión), dentro del convenio firmado entre el Ministerio de Educación y la Crstoffel Blnn Mission (CBM), una organización alemana que capacita a quienes trabajan con no videntes.
Este grupo de docentes pertenece a la segunda promoción. La primera (integrada por 30 personas) se graduará en noviembre próximo. La instrucción es a distancia. Son de Guayas, Esmeraldas y Manabí, y acuden dos días al mes a la Universidad Politécnica Salesiana para recibir clases y tareas.
Luisa Valdés, de Educación Especial de la Dirección de Educación del Guayas, señala que hay la necesidad de capacitar a los maestros que trabajan con personas con discapacidades especiales. “El 98% tiene profesiones afines, pero no es especializado ni ha tenido una maestría”, dice.
Cultura inclusiva, educación inclusiva, necesidades educativas especiales, necesidades educativas específicas con discapacidad visual, orientación y movilidad son parte del pénsum académico.
Poner cada alimento sobre un plato como si fuera un reloj permite guiar al no vidente. Por ejemplo, servir la carne donde en el reloj se ubica el 12 (es decir arriba) o el arroz en el lado derecho donde está el 3.
Esta es la técnica del reloj que aprenden los maestros en la materia de necesidades educativas específicas, así como coger un vaso, cortar el pan o la carne, en el área de habilidades de la vida diaria, o cómo enseñar a un niño las primeras letras en braille, explica Valdés.
Así como a los niños regulares se les hace ejercicios de prelectura, lo mismo es con los no videntes, agrega Valdés al señalar que no es fácil aprenderlo. “Ellos (docentes) deben conocer el braille y braille-ábaco, pero antes deben saber en qué posición tiene que estar este signo que es de seis bolitas”, señala.
Además, aprenden a interpretar los movimientos de los niños o adultos que no ven ni escuchan. “Antes se escuchaba que se quejaban y nadie hacía caso, ahora vamos descubriendo que ese gesto puede ser de dolor o disgusto”.
La argentina Laura Villalobos, maestra de orientación y movilidad, expresa que reconocer cuáles son las necesidades que tienen las personas con discapacidad fue el objetivo del ejercicio que comprendió la aplicación de técnicas de desplazamiento de calle y de uso de un medio de transporte.
Análisis
La práctica de desplazamiento en la calle permite al maestro ver las necesidades de las personas con discapacidad y analizar si determinada obra facilita o impide su movilización.
Enfermedades
Según Laura Villalobos, la Organización Mundial de la Salud revela que hay un alto porcentaje de discapacidad visual.
Inclusión
Para la especialista, se debe empezar a pensar en Latinoamérica en una inclusión general.