De aprobarse sería la intervención del Estado en el sector privado nunca vista en EE.UU.
Los líderes del Congreso estadounidense y del gobierno del presidente George W. Bush acordaron ayer, tras una semana de negociaciones, un histórico plan de rescate financiero del sistema bancario que debe ser votado hoy en la Cámara de Representantes y el miércoles en el Senado, una vez abiertos los mercados.
“Creo que es un buen resultado”, declaró el principal negociador republicano, Judd Gregg, sobre el plan de 700.000 millones de dólares para intentar reflotar a los bancos del país.
Si el texto es efectivamente presentado hoy a la Cámara, las autoridades y el Congreso estadounidenses habrán conseguido forjar en una semana, una intervención masiva del Estado en el sector privado sin precedentes en la historia de EE.UU., cuando solo faltan seis semanas para la elección presidencial.
El plan propuesto por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, prevé liberar 700.000 millones de dólares para adquirir los créditos dudosos de los bancos, duramente afectados por la crisis de los préstamos inmobiliarios de alto riesgo.
Los líderes del Congreso se habían colocado como meta ponerse de acuerdo antes de que abrieran las bolsas en Asia, conscientes de que el retraso del programa de ayuda podría llevar a una caída libre de los mercados.
La llamada Ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008, de 106 páginas, tiene como uno de sus objetivos desbloquear el flujo del crédito con la adquisición por parte del Gobierno de la deuda de mala calidad que intoxica los balances de los bancos.
Los más reacios a su aprobación han sido los republicanos de la Cámara Baja, a quienes una intervención de tal calibre les suena a socialismo, una palabra maldita en el discurso político estadounidense.
Eric Cantor, uno de los principales negociadores de ese grupo, dijo que van a analizar la letra pequeña del proyecto para decidir si lo apoyan.
La presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, expresó el deseo de que el proyecto de ley sea consultable en internet antes de ser sometido a voto.
Según las grandes líneas del plan publicado por la oficina de Pelosi, los 700.000 millones de dólares serán entregados en varios tramos. El plan daría la prioridad al cobro del Estado, tras un gasto inicial muy pesado para las finanzas públicas.
Garantizaría entre otras un control público riguroso de las compras de activos invendibles a los bancos.
La crisis financiera estalló hace algo más de un año en el sector de créditos hipotecarios de alto riesgo a tasas de reembolso elevadas y variables. Esta provocó la quiebra de grandes nombres de las finanzas en EE.UU., como Lehman Brothers y Washington Mutual.
Por tramos
De los 700.000 millones de dólares, el departamento del Tesoro podrá usar 250.000 millones inmediatamente y otros $ 100.000 millones si el presidente de EE.UU. determina que los necesita.
Retención
El Congreso puede retener los otros $ 350.000 millones si no está satisfecho con el desempeño del programa.
Se elevarán impuestos.
El Gobierno elevará los impuestos a empresas que paguen a sus directivos por encima de 500.000 dólares al año.