Aunque se acercaba con un rostro amenazante y presagiaba ser el más intenso huracán en el noreste de Estados Unidos en 17 años, Kyle pasó por el estado de Maine con menor intensidad de la esperada y se adentró en Canadá este lunes con fuerza de tormenta tropical.
El meteoro se hizo sentir en la zona con la intensidad relativa de una clásica tormenta del noreste, trayendo el domingo por la noche una lluvia intensa.
Los residentes, acostumbrados a las nevadas invernales, resistieron la tormenta, que se fue debilitando a su paso por el Golfo de Maine para dirigirse hacia territorio canadiense.
Las autoridades anticipaban ráfagas de viento de hasta 95 kilómetros por hora y olas de hasta seis metros, pero el huracán de categoría 1 dio un giro al este y se debilitó a tormenta tropical al entrar en Nova Scotia y enfilar hacia New Brunswick.
En Maine, donde los residentes están acostumbrados a las tormentas del nordeste, el fenómeno meteorológico no impresionó demasiado.
La tormenta tenía todo el potencial de ser un verdadero problema y prácticamente se desvió. Ese giro al este hizo maravillas para Maine, comentó Michael Hinerman, director de la agencia de emergencias del condado de Washington.
En Canadá, la tormenta llegó en vísperas del quinto aniversario del huracán Juan, una tormenta de categoría 2 que mató a dos personas y causó daños por 100 millones de dólares. Las autoridades canadienses dijeron que el impacto de Kyle no sería tan severo.
En Maine cayeron hasta 18 centímetros de lluvia en tres días en algunas zonas costeras.
Los residentes del estado están acostumbrados a un clima inclemente pero generalmente en el invierno. Maine no ha tenido nada parecido a un huracán desde que Bob fue degradado al entrar en el estado en 1991 después de causar problemas en la Nueva Inglaterra.