- SEP. 29, 2008 - Foto - Noticias - EL UNIVERSO
Como un “accidente” han presentado y continúan presentando la mayoría de los noticiarios nacionales el choque del futbolista Álex Bolaños, que terminó con la vida del psicólogo Gerardo Quezada. La pregunta que me hago desde el principio es ¿estará bien utilizada la palabra accidente? El diccionario la define como un suceso eventual o una acción involuntaria, apegada a la casualidad.
Obviamente no es posible afirmar que hubo mala intención en el suceso, pero el factor de responsabilidad o de irresponsabilidad no tiene relación alguna con lo eventual o lo casual.
Sin intentar ingresar en la discusión ético moral que lleva inmersa el tema, lo interesante es observar cómo ninguno de los noticiarios se ha puesto a pensar que en la decisión de manejar en estado de ebriedad (independientemente de quién haya estado conduciendo en este hecho concreto) no se incluye la casualidad o lo accidental por ninguna parte.
De otro lado, el hecho de que a este choque le haya tocado ser el modelo sobre el cual se tendría que aplicar la nueva reglamentación de tránsito implica que, al estar en el ojo del huracán, debe ser tratado con mayor sigilo y profesionalismo. ¿Por qué entonces ningún noticiario ha consultado a una tercera fuente, por ejemplo, un abogado diferente del acusador o el defensor, para que esclarezca la prioridad y analice legalmente el recurso del que se vale el defensor para ocultar el nombre de quien conducía?