- SEP. 29, 2008 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
El mayor número de asistencias al Santuario de Nobol se registra los fines de semana. Acude gente de diversos recintos.
Esta frase la pronuncia Walter Noboa. Al igual que su cónyuge, Mayra Adrián, él está convencido de que la fe mueve montañas y por eso asegura: “Para nosotros, lo primero son ellos (los santos)”.
Las imágenes de la Virgen María Auxiliadora, San Antonio, Corazón de Jesús, Divino Niño, Virgen del Carmen y, por supuesto, de Narcisa, se encuentran también ubicadas en un altar que adorna la ventana trasera del inmueble hecho de caña, donde habita la familia.
“A todos les debemos un poquito y cuando oramos sentimos que nos limpiamos de alma y corazón porque cometemos pecados a diario”, es la reflexión que hace Noboa.
Esa fe que la pareja comparte se la transmiten a sus dos pequeños hijos a través del rezo.
Mayra aclara que siempre que le han pedido algo a la Narcisita con mucha fe y devoción, nunca les ha fallado.
Como una especie de ritual, la pareja revela que ya sea a las seis de la mañana o de la tarde, todos los días ellos se paran frente al altar para agradecer a las imágenes por lo recibido: salud, alimentación, trabajo, armonía y paz interior.
Adrián asegura que la fe hacia la beata le fue inculcada desde muy pequeña por su madre, Elcia Noboa Mejía, quien nació hace 50 años en el recinto Brisas de Daule.
Noboa comenta que toda la vida su hija, quien vive cerca de él, ha sufrido de enfermedades, pero cada vez que se siente afectada en su salud le pide con fervor a Narcisa que la sane e inmediatamente el alivio llega. “Ella tiene una imagen de la Violeta de Nobol encima de una cómoda junto al Hermano Gregorio, las vírgenes María, de Fátima, del Cisne, Sagrado Corazón de Jesús, Divino Niño y la Mano Poderosa”.