Lunes 29 de septiembre del 2008 Religiosa y Obituarios

Campesinos unidos por la fe hacia la beata Narcisa de Jesús

NOBOL, GUAYAS | Silvia Murillo Cerón

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NOBOL, Guayas. El cuerpo incorrupto de la beata reposa en una urna dentro del santuario, a donde cientos de campesinos acuden a orarle y pedirle favores.

Los pedidos a la santa se hacen desde improvisados altares y a cualquier hora del día.

La fe hacia la beata Narcisa de Jesús entre los campesinos de las zonas rurales de Nobol es grande. Así lo reflejan los improvisados altares e imágenes que en sus humildes viviendas forman parte de su vida religiosa y del legado que le dejaron sus antecesores.

Las frágiles paredes de caña son el sitio escogido para allí colocar un cuadro con la imagen de la Narcisita.

Piedad Gómez Romero (68), quien vive en el recinto San José hace más de 57 años, cuenta que a los 37 tuvo mellizos y que se los entregó a Narcisita porque temía que nacieran enfermos a consecuencia de una inyección que le aplicaron durante el periodo de gestación.

“Cuando nacieron los niños les pasé por el cuerpo un algodón que antes limpió la imagen de Narcisa de Jesús, esto para que ellos no se enfermaran”, dice Gómez Romero.

Entre lágrimas también recuerda que hace nueve años se suicidó uno de sus hijos y por eso al acostarse y levantarse de dormir, le pide a la santa por el descanso de su alma.

En tanto que Zenaida Mejía Chóez, de 74 años, quien nació en el recinto Brisas de Daule, tiene un solo deseo: “Antes de que me muera quiero verla canonizada (a la Narcisita)”.

Ella es madre de diez hijos (uno falleció) y a todos les inculcó esa devoción hacia la beata. Así lo confirma la imagen que tiene de Narcisa en un cuarto hecho con tablones de madera y caña, al igual que el resto de la vivienda.

Al igual que lo hacen otras familias, Mejía se levanta y se acuesta orando a las imágenes que guarda celosamente en un rincón de su habitación. Junto a la Narcisa están también la Virgen María, el Divino Niño y Jesús del Gran Poder. A todos ellos les guarda respeto y sobre todo devoción porque además de su creencia están bendecidos.

“Cuando tengo un problema, enseguida la busco a ella (Narcisa de Jesús)”, asegura Ricardo Castro Barzola, de 47 años, quien habita hace 35 en la hacienda Cerro sin Cabeza, conocida también como la Curiquinga, donde solo habitan alrededor de siete familias.

Su fe y devoción lo llevó a matricular a sus tres hijas en el colegio Narcisa de Jesús de Nobol. Él  asegura, al igual que el resto de campesinos del sector, que cuando se piden las cosas con fe se dan, y que la Narcisa es la mejor intercesora ante Dios.

Zaida Adrián Noboa, de 30 años, habita en el recinto Brisas de Daule, cerca a Nobol, desde que nació.

La fe de esta mujer surgió a raíz de padecer de una parálisis facial, y de la cual no le quedaron secuelas en su rostro. Ella recuerda que el año pasado le dio un fuerte dolor de cabeza. “Parecía que los ojos se me iban a salir y que el cerebro se me iba a reventar del dolor”, dice.

A medida que el dolor crecía también lo hacía su preocupación. Esto porque en ese momento, a la 01:00, se encontraba en Guayaquil, en su sitio de trabajo, y no contaba con nadie de confianza que le tendiera la mano y la ayudara llevándola a su casa en el recinto Brisas de Daule o que la trasladara a una casa de salud.

“Solo pensaba en que si algo malo me sucedía mis tres hijos quedarían solos. Fue entonces cuando con mucha fe le pedí a la Narcisita que me quitara ese dolor”, revela esta ama de casa, quien en su humilde vivienda, construida a base de caña y madera, tiene también, al igual que sus vecinos, un pequeño altar.

La mujer continua su relato y cuenta que dos minutos después de haberle pedido a Narcisa que le quitara ese intenso dolor de cabeza, este desapareció casi de inmediato. 
 
“En ese momento sentí como si me alzaba en el aire (levitaba) y vino un olor a rosas”.

Convencida de que ese es otro favor que le debe a la beata, afirma que fue ella quien no permitió que le pasara nada malo.

Ella añade que en sus oraciones siempre está presente la  Narcisita. Además asegura que pronto cambiará la imagen de papel que tiene de ella, hace mucho tiempo, por una más grande y de yeso.

Al preguntarle qué piensa sobre la pronta canonización de la Narcisita, ella responde con sencillez que está “muy orgullosa de tener una santa en la tierra de nosotros”.

La fe de esta madre de familia le permite dedicarle un momento del día a la imagen. Frente a ella ora, pide perdón y cuidado para sus parientes.

Habitantes
En el recinto Brisas de Daule viven alrededor de 200 familias que se dedican a la agricultura.

A misa
Los fines de semana, los habitantes de este sector se trasladan en camionetas hasta el santuario de la beata. Algunos hacen verdaderos esfuerzos para desplazarse desde sus recintos, pero coinciden en que “Narcisita vale cualquier sacrificio”. Frecuentan más la misa de las 11:00 de los domingos.

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