El actor está feliz por la oportunidad que tiene de incursionar en una coproducción peruana ecuatoriana en compañía de su esposa, la actriz Giovanna Andrade.
Las malas noches por las largas jornadas de trabajo en los rodajes de telenovelas, el cambio de look, las hojas de los guiones, el estrés, las cámaras y las continuas repeticiones de las escenas era algo distante para Diego Azanza, quien estaba acostumbrado a observar de lejos la profesión de su esposa, la actriz Giovanna Andrade. Pero el oficio tendrá que empezarlo a sentir suyo por su reciente incursión en la televisión.
Azanza debutará como actor en la telenovela Los Barriga, pues es parte de la cuota de artistas que TC Televisión envía a Lima, Perú, para participar en la coproducción con el limeño Frecuencia Latina.
En Los Barriga hace de portero y jefe de seguridad de la compañía de eventos y moda llamada Ángeles.
Él tratará de conquistar “a cuanta mujer se me atraviese. Soy un playboy pobre, a quien le gusta aparentar que tiene dinero y propiedades. Me parezco a Freddy de la telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea”, dice el uruguayo.
Antes le habían propuesto actuar en televisión, pero él no lo consideraba propicio, ni lo veía como una carrera. “Me decidí porque Estefanía Isaías (vicepresidenta de programación, producción e imagen de TC Televisión) me habló del personaje y de lo que significaría este proyecto para mí, puesto que me iba a dar a conocer internacionalmente y no tenía que separarme de mi esposa ni de mi hija, ya que nos íbamos a ir juntos a Perú”, explica.
Tuvo tres meses de preparación intensiva. “Recibí clases de dicción, de desenvolvimiento escénico y actoral. Le puse todo mi empeño hasta que me presenté al casting y gusté. Giovanna hasta me felicitó y lloró por la interpretación que realicé. Fue increíble”, cuenta.
Su personaje en Los Barriga, añade Azanza, no se parece en nada a su forma de ser. “Lo que tiene casi de similar es mi edad y lo divertido que suelo ser”, indica el actor.
Cuenta con algo de experiencia al haber hecho un papel de extra en la telenovela La Hechicera, que protagonizó la cantante Sharon. De allí, comenta que ha modelado ropa deportiva y casual para dos marcas nacionales. “También aparecí en un comercial”, detalla Azanza, quien ha vivido ocho años en Ecuador.
En el país era un ejecutivo de negocios. Administraba empresas locales o franquicias internacionales. Antes de coadministrar una agencia de turismo en las islas Galápagos, con dos de sus mejores amigos, trabajó en Gino’s (heladería).
Azanza espera, ahora, hacer de la actuación una carrera próspera. Dice que el cambiar de residencia (de Guayaquil a Lima) no le incomoda porque está en compañía de su esposa e hija. “Son lo más importante que tengo y por quienes velo”, añade. A su esposa la conoció hace diez años y llevan juntos más de siete.