Los moradores de este popular sector aseguran ser víctimas de robos y asaltos a diario.
Una mezcla de impotencia y miedo sienten los moradores de diferentes sectores del suburbio por los delitos suscitados en esa zona.
Los habitantes comentan los robos, asaltos, asesinatos y violaciones como los más grandes problemas que enfrentan y que urgen resolver para evitar la inseguridad.
“Aquí los robos suceden a toda hora. No hay respeto ni para los que vivimos en el sector”, aseguró un habitante de la calle 28 y la K, durante un recorrido que un equipo de este Diario hizo la semana pasada.
Ese día fuimos testigos de un asalto, de los muchos que se cometen a diario en el sector de la 25 y la I.
Un joven de unos 17 años le arrebató el celular a una mujer, quien esperaba su turno para comprar en la panadería Carmita, en ese sitio.
El momento fue propicio y esperado por el adolescente, quien aprovechó la afluencia de clientes para arrebatar el teléfono a la joven.
La agredida no pudo reaccionar para evitar el atraco, pese a que el delincuente no estaba armado. “Le repetí varias veces que entre a mi local, porque le iban a robar si seguía parada en la vereda”, dijo la dueña de un bazar, ubicado al lado de la panadería, que conoce lo peligroso del sector.
Durante el asalto, la víctima no recibió ayuda de los moradores que estaban en la panadería. Ellos indicaron que son usuales los asaltos en la zona y que en la mayoría de las ocasiones los ladrones usan pistolas o cuchillos.
¿Y por qué no llaman a la Policía?, les preguntó. “Ya nos da igual”, respondieron.
También se quejan de la impunidad, pues pese a las denuncias, los delincuentes se meten a las casas y la gente los protege para evitar que los detengan.
‘Falta respaldo a Policía’
El subteniente de la Policía Juan Jaramillo, coordinador de las Unidades de Policía Comunitarias (UPC), lamentó la poca participación y respaldo de la comunidad. “Los habitantes de esos sectores protegen a los delincuentes por temor”, dijo.
“Ellos viven cerca de los antisociales y estos conocen dónde viven sus víctimas. Esto hace que la gente sienta temor y no los denuncie y hasta los proteja en sus casas”, comentó Jaramillo, quien aseguró que no existen garantías para que un policía se instale con una carpa en los sectores peligrosos del suburbio. “El agente tendría que estar día y noche y de nada sirve si la gente no colabora”, dijo Jaramillo, quien agregó que se dan charlas de prevención de delitos a los moradores.
“Los ayudamos a instalar alarmas comunitarias y les explicamos qué hacer en caso de delitos”, agregó el uniformado.
N.N.
Habitante del suburbio
“Vivimos intranquilos con los delincuentes, quienes nos roban hasta en el portal de nuestras casas”.
Juan Jaramillo
Subteniente de Policía
“La gente de esos sectores es amenazada por los ladrones, quienes son hasta sus vecinos”.