Edición del VIERNES 5 de Septiembre del 2008
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Discokette
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Jaime Núñez del Arco | nuñezdelarco@gmail.com

La era digital es el Bello futuro. Me bauticé en la religión de la Macintosh a corta edad: recibí un ordenador personal marca Apple para conectar al televisor, programar 24/7 y dar vida a personajes basados en cuadritos como todo un dios del pixel.

En el proceso de crecer, luego de varias computadoras pasadas por mis manos, terminé con una laptop color metálico y monitor de quince pulgadas (MAC de nuevo).

Hoy, esa misma laptop provee mi ración diaria de alimento virtual, ayudándome a sortear entre websites, blogs y – últimamente– podcasts de diversa índole.

De estos últimos he descubierto uno que me engancha sobremanera: Discokette, el primer podcast transmitido desde –supuestamente– una orilla del río Guayas.

Este programa (alojado en www.discokette.blogspot.com) es una grabación tipo radio que puede escucharse online o instalarse en el computador; es de aparición quincenal y  presenta música interesante aderezada con, por decir lo menos, ácidos comentarios sobre cultura.
Los conductores, José y Pepe Cokette, se juntan a un creciente circo de personajes (es destacable DJ Zorro, el programador de canciones a quien hasta el momento no se lo escucha hablar) para un show donde la burla y la ambigüedad nadan sin ataduras durante una hora.

Los tres programas aparecidos hasta la fecha echan mano al recurso del absurdo para poner sobre el tapete problemáticas locales como las diferencias entre clases sociales, el racismo, la homosexualidad y, el punto clave de este artículo, lo pobre de las propuestas culturales locales.

Aunque el alcance de un medio como el podcast es marginal si se compara con la masividad de la radio, escuchando Discokette me sorprendió la entusiasta respuesta del público. Comentarios van y vienen felicitando la iniciativa y argumentando sobre las diversas temáticas tratadas. En resumen, una pequeña comunidad de ecuatorianos, muchos en el anonimato, agrupados para celebrar un chispazo de creatividad local y desfogar la frustración de no encontrar otros espacios generadores de propuestas.

Idiosincrasias locales o mal de nuestros tiempos: el milimétrico interés de la gente joven (¿el futuro?) por la innovación, generar proyectos nuevos o, peor aún, expresar sus opiniones presenta un panorama destartalado del futuro; una cultura anclada a tradiciones caducas, cuya única propuesta es la de siempre ser políticamente correctos para distraer sin ofender. El absurdo de ser libres para expresarnos y autocensurarnos al mismo tiempo.

Afortunadamente, la moneda tiene dos caras y estoy seguro de que el ejemplo de Discokette aplica a varios emprendimientos que aún no conozco. Ideas tanto físicas como virtuales, sitios web innovadores, blogs que incentivan el sentido comunitario y podcasts comprometidos únicamente con expresar lo que en realidad se piensa. La tecnología es democracia y un potente vehículo de ideas parqueado frente a tus ojos.

Personalmente, disfruto del placer que me causa mi vieja laptop cada vez que, navegando en internet, descubro algo nuevo.

Si Mcluhan decía que el medio es el mensaje, creo que, en el caso de la tecnología, el medio es el masaje. Un Bello futuro, sin duda.


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