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Edición del DOMINGO 28 de Septiembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Mujer equilibrada
La mujer que se ama a sí misma,  que no ha olvidado de su valía,  es la que va al éxito;  este valorarse es el principio  de una buena relación de afecto. Debe ante todo realizarse como individuo, ya sea  por intermedio de una buena preparación académica o  cumpliendo  sus aspiraciones. Lo ideal sería que antes de formar una pareja  pudiera realizar sus sueños y estar completamente llena de satisfacciones,  con la finalidad de no buscar a otro para llenar  vacíos,  sino para compartir su autorrespeto,  autoconfianza. Este camino le dará seguridad,  le hará  ideal en  el amor y deseo, no será la eterna frustrada que se echa la culpa o que culpabiliza al medio. Será libre de su propia determinación.

La mujer equilibrada jamás tiene en su léxico el “no soy capaz”,  es por eso que puede ejercer los roles con absoluta liberación y positivismo. No es pesimista que, vaticinando el avenir negativo, va al fracaso;  el positivismo hace que se pueda vencer lo imposible. Tiene que revisar las metas, arriesgarse,  perder el miedo a los retos y en general a la vida. Tiene que sentirse bien siendo mujer y no envidiando la posición masculina, para ser complementaria y no oponente.

La madre equilibrada puede compartir con el trabajo siempre y cuando dedique al infante o hijo púber, adolescente, su tiempo en los momentos más necesitados, como alimentación, baño, tareas escolares; es la que siempre está atenta a la comunicación, dando calidad, no cantidad, etcétera. La madre tiene que pensar que ayudar a los hijos es una inversión a futuro, es una tarea enriquecedora.

Si dentro del matrimonio hay conflictos y uno de ellos es la infidelidad, hay que lograr enfrentar la situación, pedir ayuda si el caso amerita, perdonar si se siente capaz de superar, o terminar la relación si no hay arreglo, pero cualquiera que fuere la  determinación se debe actuar  sin miedo a afrontar el futuro. Toda mujer puede vivir mejor sola que sufriendo intensamente si no hay variante, la felicidad es un camino que cada persona lo construye, siendo uno mismo el artífice de esta.

La mujer de hoy tiene que estar preparada para el fracaso, las dificultades, evitar apegos, sumisiones o dependencias, y sobre todo evitar sufrir en nombre  del amor.

Fuente: Paquita Brito,
Psicóloga y terapeuta (graduada y especializada en Francia). Telfs.:  252-3261, 09-928-0444


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