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Edición del DOMINGO 28 de Septiembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Labora en el M.D. Anderson Cancer Center.
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Texto: Gabriela Jiménez

Andrés Soriano Idrovo  tiene tres especialidades médicas, premios nacionales en Estados Unidos y en su cédula se lee  ‘ecuatoriano’. Este  guayaquileño  compartió  con La Revista su vida, siempre enfocada hacia la excelencia académica.

Especialista en medicina interna, en hematología y en oncología. El doctor Soriano, como lo llaman sus pacientes, se destaca como profesional en el M.D. Anderson Cancer Center, Houston, E.E.U.U. Por sus investigaciones recibió, el año anterior, dos significativos reconocientos en el campo de la medicina: Premio al mejor investigador joven y el Premio Nacional al Mérito, por la Fundación y la Sociedad Americana de Clínicas de Oncología, respectivamente.

Soriano dice haberse cautivado por las imágenes sobre biología y naturaleza de las enciclopedias y después de ser voluntario en el asilo de ancianos San José, en su adolescencia, decidir la profesión que hoy lleva con orgullo y responsabilidad, pues considera que esta es la combinación perfecta entre el servicio humatitario y su curiosidad biológica.

El ganador de varias medallas filantrópicas, del premio Contenta, mejor alumno en varios años de su carrera universitaria, mejor promedio de su promoción, entre otros méritos logrados a nivel nacional, dice: “Todo lo que hacía no estaba dirigido a obtener las mejores calificaciones. Lo más importante para mí era aprender”.

Resalta que su primera misión siempre fue soñar y fijarse metas, luego trabajar mucho, levantarse temprano,  hacer ejercicios, comer saludable y divertirse; “... todos los actos siempre enfocados a cumplir ese sueño”.

Pero la escalera de sus metas no tiene final, y la primera vez que se subió a un avión lo hizo con el firme propósito de aplicar al M.D. Anderson Cancer Center de Houston,  el hospital más prestigioso en sus especialidades, para continuar sus estudios de posgrado en hematología y oncología. Ahí realizó investigaciones sobre la leucemia, que en la actualidad son un método estándar en el tratamiento de la enfermedad.

Este joven doctor comenta que uno de los principales retos que enfretó fue el adaptarse al idioma y el ser un embajador del país, “Cuando se está en el extranjero uno no es solo una persona, lleva en los hombros el nombre del país al cual representa, para mí eso fue un empuje adicional y siempre fue como estar en una competencia internacional...”.

Hechos tejidos de la mano de su médica favorita y esposa, Lorena Posligua, también destacada profesional en el campo de la patología,  especialidad que estudia los síntomas de cada enfermedad,  en Estados Unidos.

Además demuestra sentirse satisfecho y recompensado, pues después de viajar en bus durante todos sus años de estudio, con su esposa han comprado su primer auto y una casa, y continúan con el deseo que los unió: “Hacerse viejitos juntos”.

Soriano continúa con sus investigaciones para encontrar métodos que traten el cáncer, de cualquier tipo, sin usar quimioterapia, y entre sus actividades y congresos alrededor del mundo comenta recordar en todo momento a su familia y agradecerle día tras día el apoyo incondicional  y los valores que le inculcaron.

Es el mayor de cuatro hermanos, “Con ellos siempre hacíamos travesuras, jugábamos beísbol con pelotas de tenis y veíamos con desesperación cómo las pelotas desaparecían en las empinadas calles de la Cdla. El Paraíso, donde vivíamos”.

Él considera que sus padres, Guillermo Soriado y Susana Idrovo, han sido el mayor soporte que ha tenido. “Mi mamá, que ha sido maestra de jardín de infantes por más de 30 años, nos decía: Ya van a empezar las clases, qué bonito que es aprender. Y todos nos sentíamos emocionados por que comiencen las clases, creo que eso fue fundamental en nosotros”, comenta.

A sus 34 años comenta tener muchos planes, como el desarrollar un modelo que incluya a pacientes  de la practica privada en estudios de investigacion clinica donde se utilicen  nuevos tratamientos que permitan sanar enfermedades ahora incurables, en conjunto con la industria farmacéutica,  en los que desea ver integrado al país. Enfatiza  en la unión  de los profesionales, que cree no deberían  esperar ayuda de nadie, sino actuar.

Porque reafirma que  “Todo debe comenzar por un sueño y hacerlo con entusiasmo, así las puertas se abren, sin necesidad de tener dinero (...) Pero si no hay deseos, no hay logros”.


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