Domingo 28 de septiembre del 2008 Política

Régimen se juega hoy el rumbo de su proyecto en el plebiscito

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QUITO. Los jubilados y los taxistas son algunos de los sectores sociales que han acudido a Carondelet a ofrecer apoyo al régimen en el referéndum a cambio de mejoras económicas.

Si se aprueba la Carta Magna...

La expectativa de la ciudadanía se centrará en el cumplimiento de las ofertas de Correa.

El Sí puede ganar de tres maneras: con más del 60% de voluntades, con menos de esa cifra, o hacerlo en todo el país con excepción de Guayaquil.

Paulina Recalde, directora de la encuestadora Perfiles de Opinión, señala que el primer escenario implica un fuerte espaldarazo para el mandatario Rafael Correa. El segundo, en cambio, representaría un “triunfo estrecho” en términos de legitimidad; mientras que el tercero “es un obstáculo” para la gestión de gobierno y el futuro político de PAIS.

De todas formas, si se aprueba la Constitución, la población elevará su expectativa en el Gobierno, porque tendrá todo el andamiaje jurídico constitucional que necesitaba para hacer los cambios que ofreció en la campaña electoral.

El ex asambleísta Galo Borja, quien fue jefe del bloque oficialista en la Constituyente, sostiene que con cualquier Constitución el Gobierno estará fortalecido si tiene el respaldo popular. Él expresa que, de aprobarse el proyecto de Constitución en el referéndum de hoy, la ciudadanía será la mayor beneficiaria porque tendrá presencia en todos los espacios de decisión política del Estado.

En cambio, Enrique Herrería, ex miembro del Tribunal Constitucional (TC), cree que si el proyecto de Constitución entra en vigencia, “se acabó el proceso de descentralización del país. Será la sepultura de la autonomía de los gobiernos seccionales frente a un Estado no hiperpresidencial, como se ha dicho, sino  totalitario porque el Ejecutivo va a direccionar la vida de la gente, lo cual causará una gran frustración”.

Si esto ocurre, el régimen puede perder la simpatía de la población y, con ello, su respaldo en las urnas, dice Herrería.

“Un Congreso ordinario, sin mayoría de PAIS, podría declarar la nulidad de la nueva Constitución, basado en tres puntos: la consulta para llamar a una Asamblea no pasó por la aprobación del Congreso, los asambleístas realizaron actividades para las que no fueron delegados y hubo falseamiento ideológico en los textos, según documentos de la propia Asamblea”, explica el jurista.

Para el analista  Vicente Albornoz, la vigencia de la nueva Constitución, que incrementa derechos (salud, educación, seguridad social y otros) y amplía la presencia del Estado en la economía, implicará un aumento en el gasto público.

El reto es que haya recursos suficientes y que se manejen con eficiencia.

Recalde piensa que la dolarización no está en riesgo porque el Gobierno ha dicho que no saldrá de ese esquema, aunque puede haber efectos de la crisis económica mundial.

Galo Cabanilla,  rector de la Universidad Tecnológica Empresarial (UTEG), cree que en el caso de que el Sí no tenga buena votación en Guayaquil (aunque no sea mayoritario), el Gobierno tiene que hacer un “acto de contricción”.

“Debe sentarse a reflexionar qué pasó en la ciudad, por qué perdió ese respaldo... Y tratar de gobernar para todos, no solo para los que piensan como él. No se trata de negociar nada, sino de ser estadista”, opina.

En caso de que gane el No...

La derecha podría resurgir como fuerza opositora al Gobierno si este se queda sin apoyo.

El presidente de la República, Rafael Correa, ha dicho que si el proyecto de Constitución no es aprobado, renunciará a su cargo. Aquella posibilidad configura el escenario político más extremo si el No gana el plebiscito convocado para hoy.

Vladimir Sierra, catedrático de la Pontificia Universidad Católica de Quito, señala que una derrota sería “muy grave” para el proyecto político de Correa, porque se vería deslegitimado.

“Si no renuncia, quedaría debilitado. El Gobierno se ha sostenido más en la legitimidad popular que en la legalidad, por eso ha violentado normas jurídicas”, dice el sociólogo, quien considera que gobernar en esas condiciones sería complejo.

Para Víctor Suárez, director del movimiento Laicos Comprometidos, un revés electoral no necesariamente implica una reducción de la popularidad del Mandatario. Es una señal de que la ciudadanía quiere un cambio, pero no en la manera en que Correa lo plantea.

“Le tocará, entonces,  reorientar la brújula de su proyecto político y buscar lo que la gente quiere: trabajo, inversión, un país abierto al desarrollo”, explica el dirigente.

Para esto deberá aplicar los procedimientos ya previstos en la Constitución de 1998, que se mantendría en vigencia; esto es, efectuar las reformas a través del Congreso.

El ex asambleísta Gustavo Darquea (PAIS), quien  presidió la mesa 3 de Estructura e Instituciones del Estado, dice que el régimen no ha previsto un escenario adverso, aunque admite que, si este se presenta, habría que replantear el marco político del país en cuanto a composición de fuerzas.

“Un resultado negativo indicaría que el proyecto de la Revolución Ciudadana, que ha vencido en tres elecciones, ya no tendría el aval ciudadano para seguir adelante”, expresa.

Polibio Córdova, director de la encuestadora Cedatos, señala que la expectativa de la población, en el caso de que el No gane, está centrada en lo que sucederá con el Congreso.

Una reciente encuesta de esa compañía indica que el 69% quiere que se convoque  a nuevas elecciones legislativas; el 11% que no haya Congreso y solo el 6% está de acuerdo con que vuelvan los diputados.

Ex asambleístas de PAÍS que prefieren la reserva comentan que aunque gane el No, Correa no “pierde” porque, de todos modos, tendría a su favor al “Congreso de los manteles”, que regresaría a sus funciones. De hecho, según esas fuentes, ya hubo algunos acercamientos con ellos.

Sierra sostiene que si el Gobierno hace tales alianzas se deslegitimaría mucho más.

Que el No gane el plebiscito mostraría también que la oposición, pese a tener estrategias dispersas, sí se ha fortalecido, dice el director de Cedatos.

“No significa que se va a robustecer la partidocracia, pero sí nuevos grupos de oposición, como los estudiantes, la clase media, la Iglesia, los laicos, los empresarios”, sostiene.

Si el peso de esos votos son canalizados por un solo líder, este podría aspirar a una candidatura presidencial e incluso llegar a la segunda vuelta.

Si gana el Si

Diputados
Si se aprueba el proyecto de Constitución, los diputados principales y alternos, elegidos el 15 de octubre del 2006, serán destituidos.

Función Electoral
Según el Régimen de Transición, la Asamblea Constituyente se reunirá cinco días después de proclamados los resultados y su primera acción será designar a quienes transitoriamente conformarán el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Contencioso Electoral, que serán los encargados de preparar las elecciones generales.

Corte Suprema
Diez días después de haber entrado en vigencia la nueva Constitución y una vez designado el Consejo Nacional Electoral cesarán en funciones los 31 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y el organismo electoral someterá a todos a un sorteo y escogerá a 21 jueces, quienes se encargarán de la Corte Nacional de Justicia hasta que se elijan a sus reemplazos conforme a la nueva Constitución.

Corte Suprema
En 15 días posteriores a su conformación, La Comisión Legislativa iniciará un concurso público de oposición y méritos para designar a los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control, que es el encargado de elegir a las autoridades de control.

Normas jurídicas
De ganar el Sí en el referéndum de hoy, la Constitución entrará en vigencia desde su publicación en el Registro Oficial. Queda derogada la Constitución de 1998 y el resto del ordenamiento jurídico permanecerá vigente en cuanto no sea contrario a la nueva Carta Magna.

Si gana el No

Diputados
Si el proyecto de Constitución es rechazado se reinstalará el Congreso Nacional, cuyas labores fueron suspendidas el 29 de noviembre del 2007 por el mandato 01 de la Asamblea Constituyente. En ese mandato se determina que el receso de los diputados termina cuando se realice la proclamación oficial de resultados del referéndum.

Función Electoral
El Tribunal Supremo Electoral  (TSE) continuará en funciones y tendrá que definir la fecha de la convocatoria a las elecciones que fueron suspendidas en el mandato 03 para la elección de diputados principales y suplentes de las provincias de Santo Domingo de los Tsáchilas y de Santa Elena.

Igualmente tendrá que convocar a elecciones para elegir prefectos provinciales, alcaldes municipales, mayoría de consejeros provinciales y concejales municipales y miembros de las juntas parroquiales rurales, que debían realizarse el 19 de octubre  y que fueron suspendidas en el mandato 12.

Seccionales
Los actuales dignatarios de los organismos seccionales que deben concluir sus periodos el 5 de enero del 2009  se prorrogarán en sus funciones hasta que sean legalmente reemplazados.

Corte Suprema
Los 31 magistrados de la Corte Suprema de Justicia seguirán en funciones y no serán sometidos a sorteo como lo establece el proyecto de Constitución.

Normas jurídicas
De ganar el No en el referéndum sigue en vigencia la Constitución de 1998, al igual que el resto del ordenamiento jurídico.

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