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DOMINGO | 28 de septiembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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¿Le parece bien que la Policía Nacional acepte la ayuda de la Municipalidad de Guayaquil para contrarrestar la delincuencia en la urbe?

El repunte de la delincuencia es más que evidente. La misma Policía Nacional lo admite con las acciones que, a Dios gracias, parece estar implementando. Sin embargo, esto no es suficiente.

Presidente de la República, es de humanos equivocarnos, pero sobre todo reconocer y rectificar esos errores. Reconozca que romper la cooperación que existía entre el Municipio y la Policía Nacional fue un error; que desarmar indiscriminadamente a los guardias privados fue un error. Si era necesario reglamentar, pues había que hacerlo, pero para reforzar más esa cooperación en beneficio de la seguridad ciudadana. Rectifique y permita que esa cooperación vuelva a darse con las mejoras y correctivos del caso. Toda la sociedad se lo agradecerá.

Remigio Rivera,
Guayaquil

Reforzar los grupos de inteligencia que existen  y crear otros nuevos si es necesario.

Cuando no hay suficientes recursos –y en realidad siempre– es imprescindible utilizar la inteligencia, por ejemplo, hay que reflexionar que las herramientas de trabajo de los delincuentes son las armas.

Si mantenemos un control adecuado sobre las mismas, la delincuencia se encontrará “amarrada”. Por lo tanto, los operativos de control de armas se deben hacer complementados con labores de inteligencia, buscando lugares estratégicos y en forma aleatoria; con vehículos encubiertos para obtener el factor sorpresa; detectando actitudes sospechosas alrededor del sector donde se encuentra el operativo, con personal de civil que utilice equipos para interceptar señales de celular. Todo esto, porque los delincuentes  se encargan de mantenerse informados para evadir los controles.

Los operativos estratégicos de control de armas, el plan que divide a Guayaquil en zonas y cuadrantes para ejecutar los operativos,   patrullajes, y la estrategia móvil que ubica a doce gendarmes en una   carpa en tres turnos rotativos de ocho horas, para encargarse del control del sector, son una combinación ‘inteligente’ que no puede fallar.

Algunos de estos aspectos ya se han implementado antes, pero no se mantienen porque no existe la voluntad de hacerlo. Si hubiera la decisión de una autoridad para que esto se cumpla  permanentemente, el problema de la delincuencia en el Ecuador estaría solucionado.

Recalco, hoy sí, mañana no, es un error. Para lograr el éxito sobre el problema de la delincuencia, lo más importante es la voluntad de mantener los controles permanentes, voluntad que actualmente no existe.

Marco Llerena Andrade,
Guayaquil

Al fin empiezan a reconocer el aumento de la delincuencia en mi ciudad natal, después de hablar de que todo mejoraría sin la Corporación de Seguridad Ciudadana, claro que mejoró... para la delincuencia.

El Ministro de Seguridad Interna y Externa ya debió renunciar cuando falló  la seguridad de la frontera norte. Ya era hora de que se hiciera algo por Guayaquil.

Ramón Castro,
Miami, EE.UU.

 

Hoy vamos a las urnas

Llegó el tan esperado domingo 28 de septiembre, día en  que todos los ecuatorianos estamos dispuestos a ir a las urnas para depositar nuestro voto. Decisión de exclusiva propiedad de cada uno de nosotros,  por lo tanto, al hacerlo, acudamos con la más infinita disposición de consignar nuestro sufragio por el bien de la  nación.

Es hora de que gobernantes y gobernados, oficialismo y oposición, y todos los nacionales, a partir de mañana lunes, alcemos los guantes y miremos con esperanza hacia el Ecuador del futuro; ese porvenir que ansiosos esperaron nuestros padres y se marcharon sin verlo; esa suerte que impacientes añoramos para nuestros hijos y vehementes participamos en acontecimientos como este, para cristalizarlo, y que así se marchen la injusticia, la inequidad y el fraccionamiento entre hermanos.

Que tengamos una nación dinámica, un Estado participativo donde brille la justicia, se fomente la producción, y nuestros hermanos migrantes regresen con esperanza a su tierra natal. Que Dios bendiga nuestros destinos.

Nezar Andrés Yarlequé Guerrero,
Catarama, Los Ríos
 
En este día, la población ecuatoriana apta para el sufragio acude a las urnas en todo el territorio nacional, para aprobar o no el proyecto de la nueva Constitución de la República del Ecuador. Los ecuatorianos tenemos en nuestras manos una gran decisión no solo cívica y patriótica, sino moral para con los destinos de nuestra amada patria.

Cumplamos nuestro deber con respeto y alto sentido de responsabilidad, pensando antes que en intereses personales, en el futuro y bienestar en general de este amado país en el que nacimos, vivimos y moriremos. De nuestro sufragio dependerá nuestro mañana.

Eladio Villalobos,
Quito

Leo con preocupación todo lo que pasa en el Ecuador. Ahora, día de la votación, en el exterior se presenta una imagen distorsionada de la realidad cuando con anterioridad se anunciaba en un comercial grabado para la radio que “nadie será ilegal”.

Pero no se aclaraba lo que dice la ley: “Se reconoce a las personas el derecho a migrar. No se identificará ni se considerará a ningún ser humano como ilegal por su condición migratoria”; eso es solamente aplicable en Ecuador y no tiene validez en otros países. Es decir, los ecuatorianos podemos salir de nuestra patria, según la primera parte de ese artículo, y los extranjeros que migren a nuestro Ecuador serán legales (al no ser ilegales por la aplicación de este artículo), sin necesidad de ningún procedimiento –de acuerdo con la segunda parte del mismo–, porque al no estar viviendo en Ecuador esto no se puede aplicar a quienes salimos y (donde quiera que estemos) debemos sujetarnos a las leyes de ese otro país, mas no a las de nuestro Ecuador.

No tengo nada en contra de las personas que quieran migrar a Ecuador. Mal podría oponerme yo que soy una migrante. Creo que emigrar debería ser un derecho universal, pero no estoy de acuerdo con que no exista un procedimiento, porque la ausencia del mismo solamente conduce al caos.

Para quienes vivimos afuera, la aprobación o no de nuevas leyes no representará ningún cambio en este sentido. Si aquí en Toronto, Canadá, que solamente somos cerca de 800 los ecuatorianos que votamos la última vez, hemos sido bombardeados con publicidad, imagino que en recintos más grandes como Nueva York (Estados Unidos) y Madrid (España) habrá sido peor. Solo quiero advertir a los migrantes compatriotas que piensen dos veces el voto. Yo ya decidí el mío luego de la lectura de las propuestas, y de una profunda reflexión. ¡Dios nos guíe!

Anabelle Chacón Castro,
Toronto, Canadá

Llegó la hora, para algunos, del apuro, el contratiempo o la indecisión.

Dicen que la experiencia es la madre de toda ciencia, solo que algunos tardan (o tardamos) en asumir la destreza que nos da la vida a través de los años. Nos es a veces fastidioso tener que aceptar responsabilidades, sobre todo cuando el plazo apremia o se desconoce el tema. Con seguridad algunos aún no tendrán decidido su voto. Habrá que tomar la decisión más adecuada, pensando seriamente en que los resultados, sean los que fueren, marcarán la pauta de un trayecto en el que nos aventuraremos en los próximos años (de no mediar, claro está, algún imponderable). Es imperioso que tanto las decisiones como la reflexión s

Hoy vamos a las urnas II
Hurgando en la red, encontré  un artículo de Ayn Rand (1905-1982), filósofa escritora de origen ruso –autora de la obra La rebelión del Atlas–, en el que hay un párrafo que realmente me paralizó, pues lo llevé a lo que estamos viviendo actualmente. En él cita lo siguiente: “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.

La autora de este párrafo seguro nunca conoció nuestro hermoso país, pero qué bien lo describe. Sin querer pecar de pesimista, pienso lo mismo. Nuestra sociedad está condenada. Necesitamos crear otra historia, no basada en seudorrevoluciones ciudadanas, no en manos de quienes todavía evocan a Stalin, Mao, Lenin, etcétera; que declaran héroes a terroristas colombianos que no tienen reparos en colocar un collar bomba a una ciudadana  de Colombia por no apoyar acciones de guerrilla y hacerla volar por los aires.

En manos de esta gente estamos, que piensa que llevar bordados objetos precolombinos  en el cuello de sus prendas la hacen más ecuatoriana; que piensa que toda actividad económica debe estar regulada y sometida a una fuerte imposición fiscal. El día que entiendan que toda sociedad surge a base del incentivo del trabajo y la producción, ese día este lindo país emergerá de las cenizas y tendremos –los que quedemos para ese entonces– que reparar con base en más esfuerzo y más producción  lo que quede de esta sociedad ya condenada. El resto, que “reciten” (los que ahora ostentan el poder) lo que no pasa de ser solo verborrea  barata común de los nostálgicos que se disfrazan tras la careta de socialistas del siglo XXI.

Enrique Mora Camino,
Guayaquil

Nos caemos de la cuerda o caminamos en ella. Es el momento de la fuerza de un pueblo unido. La democracia hay que vivirla con libertad para decidir lo mejor.
Queremos un cambio, pero no de la opresión y el miedo, ni la división social que nos hace esclavos sometidos a una voz que menoscaba la dignidad de las personas y reparte epítetos burlones.

La seguridad social se está debilitando en el IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) en vez de fortalecerla,  prueba de ello son los jubilados que reclaman el incremento de sus pensiones, ya que la vida está cada día más cara.

Los profesores merecen también una jubilación decente, por su sacrificio en formar ciudadanos responsables. La compensación por tantos años no debe ser una burla económica.

Y ni se diga la delincuencia; el vandalismo ha llegado a los extremos.
El pueblo exige mayor e integral atención. No es la forma de incrementar la producción, con dádivas que no sustentan un sostenido cambio.

La canasta alimentaria llega a precios que no solo afectan a los pobres, están perjudicando a todos, y la comida de Carondelet no nos gusta.

Enrique Arteaga Gallegos,
abogado, Guayaquil

Nuestra obligación moral  no es solamente ir en este día a sufragar a conciencia por lo que creemos defender en provecho del Ecuador, sino lo que hagamos como ciudadanos honestos, patriotas, productivos y positivos a partir de los resultados que se den en esta jornada, sean los que sean.

Procuremos, por favor, permanecer unidos como hermanos de una misma nacionalidad, teniendo presente que todos hacemos un solo Ecuador. ¡Todos!
Pasado el momento, aplaquemos las tensiones y pasiones y volvamos a sentirnos compatriotas unos a otros sin diferencias de ideas, credos, color de piel, ni estrato social.
 
No permitamos que jamás se nos vuelva a desunir internamente por ninguna razón. Al contrario, arrimemos todos el hombro y miremos, pase lo que pase, hacia adelante, siendo solidarios, trabajadores, cumplidores de nuestros deberes y obligaciones, respetuosos, honrados, educados, humanos, altruistas, exitosos, valientes, para bajar de los primeros sitiales de los listados mundiales de corrupción en los que se ubica a nuestro país.

 De nuestras buenas y nobles actitudes y comportamientos partirá el cambio in

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