- SEP. 28, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Deben cumplir ante todo, claro está, su función de organizadores del evento, informando a los votantes, orientándolos y evitando que esos conflictos pequeños que inevitablemente surgen cuando se movilizan millones de personas, en la fila, durante la espera para votar o entre los mismos integrantes de las mesas, se transformen en dolores de cabeza serios.
Su obligación principal será la de velar que el referéndum sea absolutamente limpio. Por ejemplo, evitando que manos tramposas manipulen los votos en blanco, o que el recuento de los sufragios y la elaboración del acta no sean lo suficientemente prolijos por el apuro de volver pronto a casa.
Así conseguiremos que el resultado sea un reflejo exacto de la voluntad de todos los ecuatorianos en edad de votar, sin sombras oscuras que empañen el resultado.