- SEP. 28, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
MANAGUA. Zoilamérica Narváez, hijastra del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, durante un acto en esta capital.
Zoilamérica Narváez, hijastra del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, está “profundamente deprimida” tras renunciar a continuar el proceso contra el Estado por denegación de justicia en su denuncia de abuso sexual por parte de Ortega, según personas allegadas a su entorno.
“Ella está profundamente afectada; tiene una depresión profunda. Está realmente mal. Queremos respetar eso. Ella está viviendo un duelo y nuevamente todo el abuso y manipulación del que fue víctima cuando era niña”, dijo Ana Quiroz, activista del Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua (MAN).
El gobierno hizo pública una carta, el viernes, en la que Narváez informa al secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Santiago Cantón, su decisión de poner fin de manera “amistosa” a la demanda contra el Estado por haberle denegado acceso a la justicia en su denuncia por los abusos sexuales que habría cometido su padrastro, el actual presidente Ortega.
“Ella está muy devastada, muy mal emocionalmente, tratando de sobrevivir”, confirmó Juanita Jiménez, otra dirigente del movimiento feminista quien atribuye la decisión a fuertes presiones ejercidas contra Narváez y mujeres de dicho movimiento, quienes la han apoyado en su lucha por obtener justicia.
Tras la publicación de la carta, Narváez se habría comunicado telefónicamente con líderes feministas. “No habló mucho” y pidió un encuentro en los próximos días, dijeron ambas mujeres.
En 1998, Narváez denunció haber sido víctima de abuso sexual desde la edad de 11 años y hasta los 30 por parte de Ortega, quien habría ejercido toda su influencia y poder para someterla.
Caso traspasó fronteras
El caso de abuso sexual contra Narváez ha trascendido las fronteras con las protestas de grupos feministas contra Ortega, como fue en el caso de Paraguay, donde el mandatario nicaragüense fue impedido de asistir a la toma de posesión del presidente Fernando Lugo.
En su reciente visita a Honduras, Ortega fue repudiado por grupos feministas, y Selma Estrada, entonces directora del estatal Instituto Nacional de la Mujer, renunció a su cargo como forma de protesta por la invitación a Ortega del presidente hondureño Manuel Zelaya a la ceremonia de firma de adhesión a la Alternativa Bolivariana de las Américas.
“Estamos ante una situación muy grave (...) que tiene complicaciones en el ámbito internacional, e incluso tiene que ver con asuntos de la seguridad del Estado, porque sabemos que el caso iba a ser examinado por el directorio de la CIHD para pasarlo a Corte, es decir, hay una serie de intereses que están en juego”, señaló Jiménez.