Mientras era grabado por un amigo, Christopher Lenzini, de Dallas, inhaló el humo de la Salvia divinorum, considerada la hierba alucinógena más potente del mundo, y pronto se empezó a imaginar, relató, que iba en un bote con hombrecitos verdes. De repente, Lenzini, de 27 años, cayó al piso y lo invadió una risa incontrolable. Cuando subió el video a YouTube, este verano, sus amigos no podían dejar de verlo.
Hasta hace 10 años, el uso de la salvia se limitaba, en gran medida, a quienes buscaban revelaciones bajo la tutela de chamanes mazatecas, en su natal Oaxaca, México.
Hoy, este miembro alucinógeno de la familia de la hierbabuena está fácilmente disponible para su venta legal en línea y en tiendas de drogas por todo Estados Unidos. La planta psicoactiva se ha convertido en un fenómeno entre jóvenes que buscan emoción.
Más de 5.000 videos en YouTube documentan sus incursiones a la incoherencia sin poder mantenerse de pie. Sin embargo, estas mismas imágenes que han ayudado a popularizar a la salvia también podrían acelerar su desaparición y socavar las prometedoras investigaciones sobre sus posibles usos médicos.
Los farmacólogos que creen que la salvia podría abrir nuevos campos para el tratamiento de las adicciones, la depresión y el dolor temen que su criminalización dificulte conseguir y almacenar la planta, y obstaculizaría la obtención de permisos gubernamentales para realizar pruebas en humanos. Sin embargo, en varios estados, como Texas, los videos en YouTube han incitado esfuerzos legislativos por regularla. Este año, Florida convirtió su posesión o venta en un delito mayor castigable con 15 años en prisión. California, por su parte, tipificó como delito menor la venta o distribución a menores de edad.
Cuando el Gobierno publicó sus primeros cálculos del uso de la salvia, este año, los datos sorprendieron a muchos: unos 1,8 millones de personas alguna vez la habían probado, 750.000, el año anterior. Entre varones de 18 a 25 años, casi 3% reportó haber fumado salvia el año anterior, lo que la hizo dos veces más común que el LSD y casi tan popular como el ecstasy.
No hay estudios que indiquen que la salvia sea adictiva o que sus consumidores sean propensos a una sobredosis. De hecho, la experiencia de fumarla puede ser tan intensa y, a veces, tan perturbadora, que muchos la prueban sólo una vez.
Quienes la fuman por lo general reportan una repentina disociación de sí mismos, como si viajaran por el tiempo.
Su prohibición legal podría representar una carga considerable para los investigadores convencidos de que el componente activo de la salvia, salvinorin A, es muy prometedor y contribuirá al desarrollo de medicamentos analgésicos y psiquiátricos.
“Tenemos este nuevo componente, el primero en su clase; tiene un potencial uso médico y estamos hablando de desaparecerlo porque algunas personas se intoxican con él”, dijo John Mendelson, farmacólogo en el Instituto de Investigación del Centro Médico del Pacífico, en California, que estudia el impacto de la salvia en los humanos.