Terri Krivosha, socia en un bufete de abogados, en Minneapolis, recorre cuatro kilómetros en una caminadora cada día laboral sin dejar su escritorio. Encuentra más fácil hacer ejercicio mientras teclea, que asistir a clases de aerobics temprano por la mañana.
Brad Rhoads, programador y misionero, en Princeton, Illinois, camina aproximadamente ocho kilómetros al día en una caminadora mientras trabaja frente al monitor en la oficina de su casa.
“Después de un rato se te cansan las piernas”, dice Rhoads, de 40 años, que empezó a hacer ejercicio en marzo, cuando los doctores le aconsejaron que bajara de peso después de una cirugía de corazón abierto.
Krivosha y Rhoads son parte de un pequeño, pero creciente, grupo de empleados de escritorio que se vieron inspirados por James Levine, endocrinólogo en la Clínica Mayo, en Minnesota. En 2005, Levine dirigió un estudio que mostraba que la gente delgada quemaba aproximadamente 350 calorías más que quienes tienen sobrepeso, al hacer cosas comunes como moverse inquietamente, andar de un lado para otro o caminar hasta la impresora.
Para incorporar movimiento extra a las rutinas de los trabajadores sedentarios, Levine construyó el primer escritorio/caminadora en la historia al deslizar una mesa para cama de hospital sobre una caminadora de 400 dólares. Con una laptop y un teléfono de diadema, Levine dijo poder caminar todo el día a una velocidad tranquila de 2,2 kilómetros por hora.
Sin necesidad de derramar una sola gota de sudor, la llamada caminadora de trabajo puede quemar aproximadamente de 100 a 130 calorías por hora a velocidades inferiores a tres kilómetros por hora, de acuerdo con la investigación.
Los entusiastas siguen el ejemplo de Levine, y construyen escritorios/ caminadoras o Walkstations que van desde sistemas robóticos hasta combinaciones destartaladas.
Desde noviembre pasado, se han vendido cerca de 335 Walkstations en todo Estados Unidos a compañías entre las que se encuentran la aseguradora Mutual of Omaha, el gigante farmacéutico Glaxo-SmithKline y el minorista Best Buy.
Un Walkstation, desarrollado por Levine, cuesta aproximadamente 4.000 dólares y viene en 36 acabados con un escritorio ergonómico. Su motor silencioso está diseñado para bajas velocidades, dijo David Kagan, director de Comunicaciones de la empresa Details.
Sin embargo, para la mayoría, trabajar caminando es “algo bastante extraño”, dijo Joe Stirt, anestesiólogo de 60 años, de Charlottesville, Virginia, que escribe un blog en sus ratos libres mientras camina hasta seis horas al día en la oficina de su casa. El sitio de Stirt, www.bookofjoe. com/2007/10/treadmill-works. html, habla sobre trabajar caminando.
Para los no iniciados, trabajar caminando suena como una receta para la distracción. Sin embargo, los adeptos dicen que los escritorios caminadora no sólo incrementan su actividad, sino también su concentración.
“Pensé que era ridículo hasta que lo probé”, dijo Krivosha, de 49 años, del bufete legal Maslon Edelman Borman & Brand.
“Andar en la caminadora podría ser suficiente para evitar subir de peso, pero no va a hacer que bajes muchos kilos”, dijo James O. Hill, investigador en obesidad y director del Centro para la Nutrición Humana de la Universidad de Colorado, en Denver.
Sin embargo, algo es mejor que nada, dice Rhoads. “Un poco de ejercicio será parte de mi día y de mi trabajo. Lo que siempre hago sin falla es trabajar”.