Domingo 28 de septiembre del 2008 Religiosa y Obituarios

El evangelio de hoy

En el texto evangélico los interlocutores inmediatos de Jesús son los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. Ellos tenían autoridad religiosa y eran los representantes del pueblo. Se creían buenos porque realizaban muchas prácticas piadosas y cumplían con las prescripciones legales que ellos mismos las habían acomodado según sus propios intereses.

Los sumos sacerdotes y los ancianos (senadores) eran la máxima expresión del fariseísmo, que Jesús condenó por su hipocresía, por buscar el prestigio, por quedarse en las apariencias y por su falta de caridad. Con la ilusión de creerse buenos, menospreciaban a los que consideraban pecadores: los publicanos, las prostitutas y los ignorantes.

Esas actitudes son un impedimento para entrar en el Reino de los cielos y para ser seguidores de Jesucristo. En el Evangelio de hoy, están representados por el segundo hijo, que a la orden del padre, contestó: “voy, Señor”, pero no fue.
En cambio los pecadores, que reconocen su pecado y están dispuestos a cambiar de vida, están en mayores posibilidades de entrar en el Reino de los cielos, porque no están centrados en sí mismos, porque están abiertos a Dios, dispuestos a escuchar su palabra y a obedecerle.

Es preciso tener en cuenta que el fariseísmo no ha terminado. Lo llevamos dentro de nosotros mismos. No somos coherentes con las exigencias de nuestra fe.
Fácilmente nos dejamos llevar por las apariencias engañosas y por la orgullosa presunción. Nos cuesta mucho reconocer nuestros errores y pecados. Llevados por el orgullo, preferimos quedarnos en la mentira antes que buscar la verdad que nos puede salvar.

Ciertamente hoy nos pide el Señor que seamos auténticos, superando todo tipo de hipocresía. Solo así podremos agradarle con nuestra obediencia. También nosotros, como seguidores de Jesús, podemos tener como alimento hacer la voluntad del Padre, con amor y alegría.

#1
Lector: Lectura del libro del profeta Ezequiel.
Esto dice el Señor: “Si ustedes dicen: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá. Palabra de Dios.
Asamblea: Te alabamos, Señor.

#2
Lector: Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los filipenses.
Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, lIénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma.
Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios.

Asamblea: Te alabamos, Señor.

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo
Asamblea: Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. Él le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?”. Ellos le respondieron: “El segundo”.

Entonces Jesús les dijo: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto se han arrepentido ni han creído en él”. Palabra del Señor.

Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.

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