Soy una expresión vital de la vida de Dios.
Apreciar
Cuando veo la fortaleza de un magnífico roble o percibo el aroma delicado de una rosa, me lleno de aprecio por la belleza y el significado que tales creaciones, y muchas más, añaden a mi vida.
Con admiración y asombro, considero el potencial interno liberado por una bellota pequeña que se convierte en un árbol que ahora es una parte tan visible y maravillosa de la naturaleza. Veo la rosa perfecta y completa que estaba contenida en el capullo antes de que comenzara a florecer.
Entiendo y aprecio que yo también soy una expresión de la vida de Dios que añade significado a toda la creación. Deseo comulgar con Dios y compartir mi aprecio por las bendiciones que hacen la vida gozosa, rica y plena. Aprecio la plenitud de su vida en mi mundo.
–Salmo 69:30
“Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza”.