Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
DOMINGO | 28 de septiembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Un día como hoy
Cuéntamelo todo
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios
eluniverso.comNew York Times

Cineasta se abre paso en medio de la Ceguera

ampliar imagen ampliar imagen

Julianne Moore estelariza Ceguera, película basada en una novela de Saramago.
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

Septiembre 28, 2008

Por TERRENCE RAFFERTY

“Normalmente, cuando hago un filme, puedo ir a Google como punto de partida para investigar”, comentó Fernando Meirelles, unas horas antes de una proyección, en Montreal, sobre su ambiciosa nueva película Ceguera.

“Sin embargo, ésta es una película basada en nada”, dijo. “Todo es inventado: una ciudad genérica con personajes que no tienen nombres ni pasado, que contraen una enfermedad inexistente. Después de involucrarme, me di cuenta de que era como una trampa”.

Ésa es una metáfora posible. He aquí otra: para hacer que esta película fuera fiel a su fuente, la novela de 1995 Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, portugués ganador del Premio Nobel, Meirelles tenía que volar a ciegas.

En la película, como en el libro, todos los personajes menos uno, la esposa de un oftalmólogo, interpretada por Julianne Moore, se ven afectados por el mal que da título a la cinta, misteriosamente contagioso.

“En la mayoría de los filmes, todo parte de los ojos”, afirmó Meirelles. “Uno corta para mostrar hacia dónde ve un personaje; así es como se cuentan las historias. Lo importante es el punto de vista, y yo no iba a hacer este filme mostrando sólo el punto de vista del personaje de Julianne. Entonces, ¿cómo hacer que la gente se involucre con los personajes cuando no los puedes poner visualmente en la misma posición?”

Su solución, comentó, fue “poner al público en este mundo ciego, intentar deconstruir la imagen, por decirlo así. A veces la imagen es pálida, está fuera de foco, el encuadre está completamente mal, a propósito, y cerca del fin de la película incluso intenté separar el sonido de la imagen: muestro a un personaje con la boca cerrada, pero escuchas su voz. “Fue todo muy experimental”, dijo. “Muy atemorizante”.

A pesar de la naturaleza especulativa de la trama y la omnipresente aura de fatalidad, “en realidad esto no es ciencia ficción”, insistió Meirelles. “Es una metáfora”. Meirelles trató esta difícil historia sin muchas ideas preconcebidas.

La parte más larga e inquietante ocurre en un centro de detención cerrado y muy vigilado en el cual el Gobierno puso en cuarentena a las primeras víctimas de la epidemia. Éstas escenas están filmadas con el tipo de realismo envolvente que Meirelles dio a sus películas anteriores Ciudad de Dios (2002) y El jardinero fiel (2005).

Es hasta alrededor de la última media hora, cuando los personajes principales, libres de encierro, deambulan por la ciudad devastada y caótica buscando comida y refugio, que la película comienza a parecerse a narrativas apocalípticas más conocidas: escombros, tiendas saqueadas, perros hambrientos, miedo.

Sin embargo, afirmó Meirelles, “aquí la plaga es sólo una excusa para explorar el comportamiento humano: cómo afectó a la gente, cómo reaccionarían si nadie pudiera verlos y pudieran hacer cualquier cosa, sabiendo que no serán juzgados”.

¿Y cómo reaccionan? Mal. “Estoy de acuerdo con Saramago”, comentó Meirelles. “Después de todos estos años de civilización, aún somos muy primitivos. En una crisis, al parecer siempre volvemos a nuestros instintos básicos y todo se trata del alimento y el sexo.

Quiero que el filme nos recuerde que somos parte de la naturaleza, que no somos tan especiales y en realidad somos animales”.

“Esta película”, dijo, “es acerca de cómo perdemos nuestra humanidad y cómo la recuperamos, cómo aprendemos a ver de nuevo”.


 Agenda
Guayaquil
Mandarín


El Centro Cultural Chino Ecuatoriano tiene abiertas las inscripciones para los cursos de mandarín, kung fu y pintura. Las clases se iniciarán el 6 de octubre. Informes en Nueva Kennedy, Olimpo 216 y calle D; o al 228-7853 y 600-7000.

Más Actividades 
Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531
Clasificados: 593 4 2495566 Suscripciones: 1-800-DIARIO

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos reservados 2008 C.A. EL UNIVERSO
Prohibida la reproducción total o parcial de este contenido sin autorización de C.A. EL UNIVERSO