La mayoría de los pacientes de salas de urgencias es dada de alta sin entender el tratamiento que recibió o cómo cuidarse al llegar a casa, reportan los investigadores. Eso puede llevar a que cometan errores con los medicamentos y desencadenar complicaciones que pueden mandarlos de vuelta al hospital.
En un nuevo estudio, los investigadores realizaron un seguimiento a 140 pacientes de habla inglesa, dados de alta de dos hospitales de Michigan, y midieron su comprensión en cuatro áreas: diagnóstico, tratamiento en la sala de urgencias, instrucciones para su cuidado en casa y señales de advertencia de cuándo regresar al hospital.
El estudio, publicado en línea, en julio, por la revista Annals of Emergency Medicine, encontró que 78% de los pacientes no entendió al menos un área y más o menos la mitad no comprendió dos o más áreas. La mayor confusión se dio en torno al cuidado en el hogar: instrucciones sobre medicamentos, descanso, cuidado de heridas y cuándo acudir a una visita de seguimiento.
“Encontramos que las personas no están preparadas para cuidarse a sí mismas y eso es lo que las trae de vuelta”, declaró Eric Coleman, director del Programa de Transiciones del Cuidado, en la Universidad de Colorado.
Los investigadores describieron a una mujer de veintitantos años que acudió a la sala de urgencias con dolor abdominal. Después de realizarle exámenes, se le diagnosticó enfermedad pélvica inflamatoria, una infección de transmisión sexual.
Sin embargo, cuando fue entrevistada, la mujer dijo no estar enterada de ningún diagnóstico, que no se dio cuenta de que había sido mandada a casa con un antibiótico (sólo tomó el medicamento para el dolor que le dieron) y que no sabía que debía abstenerse de tener relaciones sexuales, informarle a su pareja o tener cuidado de seguimiento.
Paul M. Schyve, vicepresidente de la Comisión Conjunta, organización de acreditación hospitalaria, expresó: “El estudio mostró que esto es mucho más común de lo que se cree. Es la regla, no la excepción”.
Los médicos y pacientes dicen que los pacientes reciben menos atención debido a que los hospitales están presionados para atenderlos con mayor rapidez. “Cuando comienzo mi turno, sé lo que me gustaría lograr, pero para el final del mismo, mi principal preocupación es que nadie muera y las otras cosas se vuelven menos importantes”, expresó Michael S. Radeos, director de investigación en el departamento de medicina de urgencia en el Centro Médico y Hospital de Nueva York en Queens.
Todo se ve exagerado en el departamento de urgencias. Los médicos están apresurados, tienen poco tiempo para repasar información complicada y no conocen a los pacientes.
En el pasado, al paciente que no seguía las instrucciones se le calificaba de incumplido. “Ahora, se le conoce como analfabetismo de salud”, comentó Coleman, quien considera que la mitad de los pacientes no entiende información básica.
Sin embargo, el paciente es sólo parte de la ecuación, añadió; los médicos son singularmente ineptos para comunicarse con los pacientes.