En este balneario, parte de las áreas protegidas del país, las aguas servidas van a parar al estero.
Dicen que aún tienen paciencia. Lo suficiente como para aguantar –todos los días– los malos olores que perciben al salir de sus casas y que, en ocasiones, penetran hasta el interior, sin necesidad de abrir puertas o ventanas.
Son olores que surgen de los angostos canales de aguas servidas que construyeron los moradores al pie de sus viviendas como una alternativa de desfogue ante la falta de un sistema de alcantarillado en la zona.
Así transcurren los días de los habitantes de Puerto Hondo, un sector ecoturístico situado en el kilómetro 17 de la vía a la costa, donde residen unas 2.000 personas agrupadas en más de 300 familias.
Este problema empieza a desbordar la tolerancia de la población, así como se desbordan los desechos de los pozos sépticos que utilizan, cuyos residuos van a parar al ramal del estero que limita el sector.
Ese ramal es parte de la reserva Manglares del Salado (con 5.309 hectáreas de extensión), que en enero del 2003 se sumó a la lista de 34 áreas protegidas del país, tras la firma de un acuerdo ministerial.
“Aquí hay mucha gente que vive del turismo y nos preocupa que la contaminación no se detenga pese a nuestros intentos por lograrlo”, dice Felipe Pérez, presidente de la Asociación de Pequeños Agricultores de Puerto Hondo, que representa a los habitantes de la zona.
Los intentos a los que se refiere Pérez son los pedidos efectuados a las autoridades municipales y a Interagua para que intervenga en la situación. “No hay respuesta positiva”, señala el dirigente, mientras muestra un documento remitido por la concesionaria en junio de este año.
En esa carta, el gerente de Operaciones Técnicas, Xavier Aragón, sostiene que Puerto Hondo no está incluido en el plan de expansión de alcantarillado que ejecuta Interagua en el segundo quinquenio de operación (2006-2011).
“Al parecer tenemos que estar resignados a ver cómo la contaminación sigue aumentando y afectando el estero”, comenta Miguel Bohórquez, un viejo residente del balneario.
La conservación del manglar es relevante en el ecosistema porque, entre otros puntos, evita la erosión y sirve como barrera protectora natural, además interviene en la regulación del clima.
El director de Medio Ambiente del Municipio, Mauricio Velásquez, sostiene que el Plan de Manejo del sector, elaborado por el Cabildo en el 2006, incluye el monitoreo de la calidad del agua y controles en el manglar, pero que su aplicación dependía de la aprobación del Ministerio de Ambiente, pues es la entidad reguladora de las áreas protegidas.
“El plan fue aprobado recién hace tres semanas”, dice el funcionario, antes de destacar que por la actual situación política entre el Cabildo y el Gobierno, las autoridades municipales prefirieron no actuar en la zona porque no tienen competencia sobre ella.
Con la aprobación de la estrategia, Velásquez anuncia actividades de intervención y diálogos con la concesionaria Interagua para reducir la contaminación. Esto mientras se espera también la acción del Ministerio del Ambiente con tareas de vigilancia en la reserva.
Según Velásquez, antes de la readecuación y promoción del sector como un balneario (en abril del 2006) los niveles de contaminación en ese ramal del estero eran muy bajos y no implicaban riesgos para los bañistas. Sin embargo, considerando el aumento de usuarios, dice, es necesario un nuevo monitoreo de la calidad del agua.
Junto a la reserva Manglares del Salado, delimitada el año pasado con la colocación de 900 hitos, están más de una decenas de urbanizaciones que –según las autoridades– contribuyen a elevar el nivel de contaminación, considerando las descargas directas que se realizan al estero.
Una obra que permitiría disminuir este impacto, según el Cabildo, es la construcción de un sistema de tratamiento de aguas residuales a la altura del intercambiador de tráfico de la vía a la costa. Ya se tienen aprobados los estudios de impacto ambiental, pero aún no hay fecha exacta para su ejecución.
Competencia
Obtener la competencia ambiental de la reserva Manglares del Salado era uno de los principales objetivos de la Municipalidad. Para esto, el año pasado representantes del Cabildo efectuaron los trámites correspondientes ante el Gobierno, una vez que el Concejo declaró la capacidad operativa que tiene para asumir esa responsabilidad. No obstante, las autoridades del Ministerio del Ambiente argumentaron que el manejo de las zonas que conforman el sistema nacional de áreas protegidas no es transferible, según la Ley.
Controles
Según la Municipalidad de Guayaquil, algunas de las empresas que descargan sus aguas en la zona de la reserva Manglares del
Salado, entre ellas la Categ y Electroguayas, han recibido multas que bordean los 1.000 dólares. Pese a esto, hasta ahora no hay una solución definitiva.
Influencia
Según informes del Centro de Levantamientos Integrados de Recursos Naturales por Sensores Remotos (Clirsen), el 81% del área de manglares que hay en Ecuador está situado en el Golfo de Guayaquil; de esa cifra, aproximadamente el 60% está dentro de la jurisdicción del Puerto Principal.