El alerta se dio recientemente en un simposio científico para la pesca y acuicultura.
El cambio climático tendrá un fuerte impacto en la pesca y es probable que disminuya la producción, notificaron varios expertos convocados por la FAO hace dos meses.
Las variaciones en la temperatura del agua, fruto del cambio climático, impactarán la pesca y la acuicultura, con importantes consecuencias para la seguridad alimentaria de algunas poblaciones.
Según la FAO, la pesca de captura salvaje es muy diferente a otros sistemas productivos alimentarios en sus vínculos y respuestas al cambio climático. A diferencia de la mayoría de los animales terrestres, las especies acuáticas destinadas al consumo humano son poiquilotérmicas, es decir, sus temperaturas corporales varían en función de la temperatura ambiente. Cualquier alteración de este factor en su hábitat influye notablemente en su metabolismo, tasa de crecimiento, productividad, reproducción estacional y sensibilidad a enfermedades y toxinas.
Por lo anterior, expone Jorge Monge presidente de la Cámara de Acuacultura, hay que distinguir el resultado según el escenario. La variación de la temperatura, salinidad y acidez de los océanos puede tener efectos distintos dependiendo de las circunstancias locales y la vulnerabilidad y capacidad de buenas prácticas de manejo. El cambio climático en acuacultura tendrá una consecuencia menor o contraria al de la maricultura. “Pese al fuerte invierno la producción del camarón ha crecido este año un 10%; la reciente nieve que cayó en Papallacta afligirá a los truchicultores locales. Quizás las camaroneras afincadas en las costas puedan perjudicarse más por modificaciones en el ambiente y no por el cuerpo de agua”, comentó Monge al aducir que por esos en el Congreso Ecuatoriano de Acuicultura (octubre 6-8), en vez de cambio climático se hablará de buenas prácticas acuicolas.