En el show denominado Salsa en Referéndum se escucharon viejos temas cargados de mucho ritmo y romanticismo.
Mientras en Guayaquil y el resto del país se cerraban el jueves pasado las campañas políticas a favor del Sí o del No, en El Jardín Centro de Eventos se realizó el concierto de música tropical ‘Salsa en Referéndum’.
No empezó a las 20:00, como estaba programado, sino a las 21:30 cuando el público empezó a llegar en mayor número.
Abrió la noche el Michael Jackson de la salsa –nombre artístico del guayaquileño Stalin Antepara– con temas de Marc Anthony, Gran Combo pasando luego a realizar las coreografías del Rey del Pop para finalizar con un tema salsero con mensaje social. Como es costumbre en estos conciertos, algunos llevan sus maracas para percutir esas semillas y cencerros para animar más la velada.
Arsenio Santos, cantante dominicano afincado en el país, puso a bailar al público al son de bachata, merengue y salsa. El consumo de cerveza no faltó.
A esas alturas del espectáculo, Italia Palacios y sus compañeras de trabajo aguardaban que saliera a escena Tony Vega. “Vamos a bailar entre nosotras esas canciones de amor y traiciones porque hemos venido solas”, expresó una de ellas.
Cuando Jimmy Vicente y Lidia Ronquillo, los maestros de ceremonia, mencionaron que el siguiente artista, esa noche iba a cantarle a las esposas y también a las amantes, todos sabían que Vega iba a exponer en el escenario sus temas sobre el amor infiel que interpreta pese a que en 1996 se convirtió al cristianismo.
Bajo los acordes de la orquesta La Tremenda, juego de luces, nubes de humo y el griterío de sus fanáticos entró Vega con traje negro, camisa blanca y corbata de color marfil, lo acompañan sus hijos, Ricardo y Javier.
Abajo del escenario, mujeres, hombres y, sobre todo, las parejas corean sus canciones: “Ella está dispuesta a verme donde sea/A cambiar su vida si se lo pidiera/Es capaz de todo por robarse un beso/Por una caricia y por más que eso/Ella es....el amor que duele cuando no se tiene cerca de la piel”…
Vega contó a su público que desde hace doce años es cristiano y solicitó un inmenso aplauso para Cristo, también invitó al escenario a su esposa por 32 años, luego presentó al pastor de su iglesia.
Una a una iban sonando sus recordadas y sentidas canciones: Lo mío es amor, Solo faltas tú, Esa mujer, etc. Se despidió cantando Haremos el amor (“Toma el teléfono/Y llama yo iré a tu lado/Y haremos el amor sin condiciones/Haremos el amor a media luz/Haremos el amor a manos llenas/Un solo corazón se oirá latir”.
El romanticismo se volvió rumba con Andy Montañez sobre las tablas.
Comenzó con Yo tengo un swing sabroso, tema que fue una larga e intensa descarga, casi 20 minutos, a la que invitó a Vega, a tocar la flauta traversa al artista ecuatoriano Carlos Prado, él mismo sopló la trompeta y también intervino la sección de metales de La Tremenda.
Esa intensidad rumbera la bajó con Hojas blancas (“Me están saliendo hojas blancas en mi cabellera/Y mi cuerpo se va agotando”. Con su característico carisma y dominio escénico volvió a encender el fuego con Un verano en Nueva York con una descarga de timbales, bailarinas espontáneas en el escenario, un público frenético y la absoluta confirmación de que este referéndum lo ganó la salsa de Tony Vega y Andy Montañez.