- SEP. 27, 2008 - Foto - Música - EL UNIVERSO
Daniel Betancourth, el grupo Los Intrépidos y el compositor Luis Padilla compartieron, el pasado jueves, con estudiantes del séptimo grado de la escuela fiscal República de Francia, ubicada en Tungurahua y Capitán Nájera. No se trataba de un show sino de la promoción del concurso nacional Respeto a la producción intelectual.
Un total de 100 niños se acomodaron en un aula para escuchar a los artistas y funcionarios del Instituto Ecuatoriano de Promoción Intelectual (IEPI) hablar sobre el derecho de autor. “Queremos que los chicos entiendan el valor del derecho de autor, enseñarles la importancia de respetar el trabajo creativo de los demás”, dijo Eva García, abogada del IEPI, organización que junto al Ministerio de Educación impulsa el proyecto.
El alumno Christian Hidalgo, de 13 años, comentó que no es correcto comprar CD piratas, pero también dijo que los originales cuestan mucho.
El concurso Respeto a la producción intelectual es parte de la campaña 593 Ecuador Original, donde chicos del séptimo y octavo año de básica pueden desarrollar sus aptitudes en la modalidad de oratoria, tras trabajar con el texto Los oficios de la imaginación, editado por el Centro Regional del Libro en América Latina y el Caribe.
La participación de estudiantes se amplió a todo el país, dividiendo el programa en tres selecciones: institucional, provincial y regional. “Los alumnos que ganen los concursos regionales irán a la final que será en el Puyo a principios de diciembre”, señaló Azucena del Rosario, funcionaria de la Dirección Provincial del Guayas.
Hasta el año pasado el concurso era un proyecto piloto con sede en Guayaquil, Quito y Cuenca, fomentado a través del programa Educación para la Democracia, del Ministerio de Educación, con el objetivo de crear conciencia sobre la piratería en los niños.
Las inscripciones se receptarán hasta el próximo martes 30 de septiembre en el Departamento de Educación Rural.
Al final de la charla los estudiantes convencieron a Betancourth para que les interpretara una de sus canciones. El artista fue despedido con aplausos, mientras que a los niños les obsequiaron pulseras blancas con el logotipo del proyecto 593 y la leyenda “Yo respeto, compro lo original”.