- SEP. 27, 2008 - Foto - Deportes - EL UNIVERSO
Era un velocista. Inalcanzable. Por esa razón lo bautizaron con un apodo que describió la rapidez que exhibió sobre la línea de cal de la banda derecha del estadio Capwell: Colectivo. Sin embargo, ayer al ex atacante del Panamá y Everest lo alcanzó la muerte. A los 81 años, un infarto terminó con la vida de Marcos Spencer Herrera.
Nació en Ancón, como su hermano menor Alberto, y dejó de existir luego de una grave enfermedad que lo tuvo internado en un hospital de Guayaquil.
En el Everest vivió sus mejores momentos. Formó una línea de ataque que estuvo a punto de darle el club rojo el primer torneo profesional jugado en Ecuador, el de 1951. Al final el título fue para Río Guayas, pero la ofensiva que Marcos Spencer integró, junto a Gerardo Layedra, Aníbal Marañón, Isidro Matute y Eduardo Bomba Atómica Guzmán es inolvidable.
“Era un puntero veloz y con buen disparo”, cuenta Alberto Sánchez Varas, historiador deportivo, sobre Colectivo, responsable de llevar a su hermano Alberto a Everest, donde el legendario Cabeza Mágica inició su carrera deportiva.
Colectivo es velado en la sala 3 de la Junta de Beneficencia y su sepelio será mañana, a las 12:00, en el cementerio general.