Se investiga a las mujeres que acompañaban a las víctimas cuando les dispararon.
“Mi papi no...”, era la frase que atinaba a decir un adolescente mientras caminaba por el pasillo exterior del bar Tekila del cantón Jaramijó, donde la tarde del pasado jueves asesinaron a dos individuos, uno de ellos era el progenitor de este menor, identificado como Yúber Palma Moreira, de 47 años.
El otro acribillado era Alfredo Moreira Chávez, de 30. Ambos llegaron con dos mujeres al bar Tekila en una camioneta Mazda doble cabina, con placas MGD-951. En el interior del local se saludaron con tres individuos que minutos después les dispararon por la espalda, cuatro tiros a cada uno.
Los asesinos huyeron en una camioneta doble cabina ploma y en un taxi, según informaron testigos. “Las cervezas cayeron, uno de los que disparó se saludó con los asesinados y salió con los otros sujetos que eran jóvenes, tenían unos 22 años”, contó un empleado del local.
Las acompañantes también huyeron del sitio. Palma y Moreira eran amigos y tenían por costumbre dirigirse a Jaramijó para beber en los bares de este cantón, ubicado a diez minutos de Manta.
Ambos laboraban como comerciantes de pescado. Moreira vivía en el barrio San Agustín y Palma en San Pedro.
Los asesinatos ocurrieron a las 16:40, pero recién a las 19:00 se inició el traslado de los cadáveres a la funeraria Santa Marianita, en Manta.
Durante ese lapso llegaron los familiares de las víctimas, quienes reconocieron el carro en el que se movilizaban, pues estaba aparcado afuera del establecimiento.
Ellos se concentraron en el pasillo del bar, donde se lamentaron por los crímenes de sus parientes. Incluso uno de los familiares lanzó agua a la multitud, entre la que se escuchaban risas.