La crisis financiera se convierte en un elemento clave de campaña electoral.
Una minoría de legisladores republicanos emergió ayer como principal impedimento para la aprobación del plan de rescate financiero en EE.UU., después de un inicial acuerdo.
El presidente de EE.UU., George W. Bush, recibió a los líderes de ambas cámaras y a los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain. Pero el encuentro no dio ningún fruto tangible.
El presidente George W. Bush y los dos hombres en pugna por sucederlo unieron fuerzas ayer durante una histórica reunión en la Cámara de Representantes, al tratar de convencer a legisladores de la necesidad de emprender un plan de rescate de varios miles de millones de dólares para Wall Street.
El plan tiene la finalidad de detener lo que el Presidente calificó como una grave crisis económica.
El acuerdo tentativo le daría al gobierno de Bush apenas una parte de los 700.000 millones de dólares que ha pedido, con la mitad de los fondos vetados por el Congreso, dijeron funcionarios en el Capitolio.
El demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, quienes en su dura contienda por la presidencia han buscado distanciarse del impopular presidente Bush, se reunieron con él en la Casa Blanca durante una hora, algo que al parecer no tiene precedentes y que sorprende en esta dura temporada electoral.
Los candidatos, ambos senadores, instaron a los legisladores demócratas y republicanos a llegar a un acuerdo para evitar una calamidad económica en Estados Unidos.
Antes de volar a Washington desde Clearwater (Florida), Obama dijo: “Ahora es el momento de juntarnos, demócratas y republicanos, en un espíritu de cooperación, en nombre de los estadounidenses”.
La campaña de McCain respetó una tregua en la carrera de 40 días hacia la Casa Blanca, evitando realizar ataques abiertos a Obama. La campaña demócrata no hizo lo mismo.
El líder demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo creer que demócratas y republicanos estaban acercándose a un acuerdo y que McCain solo produciría interferencias. “Si retrocedemos es solo porque una persona, es decir John McCain, se metió en el camino”, dijo.
McCain, quien ha visto evaporarse su leve ventaja sobre Obama en los sondeos durante las últimas dos semanas, intentó posicionarse por encima de las riñas políticas con un llamado a un acuerdo bipartidario.
Los demócratas han acusado a McCain de apelar a una maniobra desesperada para intentar retomar la iniciativa sobre la economía, una semana después de decir que los fundamentos económicos eran fuertes pese a la crisis en Wall Street.
Algunos analistas consideran que la decisión de McCain de interrumpir la campaña presidencial y viajar a Washington para colaborar en las negociaciones sobre un plan de rescate financiero fue, sin duda, una apuesta audaz. Si los votantes ven su maniobra como un acto de liderazgo o en beneficio propio, incidirá a la hora de decidir si será McCain o su rival, Barack Obama, quien ocupe la Casa Blanca desde enero.