Yolanda Romero y Elsy Mendieta se preparan para asistir a la santificación de Narcisa de Jesús.
Pese a tener los documentos listos y los pasajes comprados, algunas personas que prevén asistir a la canonización de Narcisa de Jesús, en Roma, aún tienen que esperar hasta el 1 de octubre para presentarse a la Embajada de Italia en Quito a fin de que les aprueben la visa, requisito indispensable para viajar.
Un caso es el de la quiteña Yolanda Romero de López, de 67 años, con tres hijos y cinco nietos. Ella está segura de que “la niña Narcisa” le abrirá las posibilidades para ir.
Ginecóloga de profesión y doctora en Teología, graduada en la Universidad Católica, Yolanda quiere hacer este viaje para agradecerles a Dios y a Narcisa por las bendiciones, que dice, ha recibido en su vida, pero también para que le ayude a dar consuelo apropiado a los pacientes del hospital del Seguro Social, donde es voluntaria.
Una o dos veces por semana acude a esta casa asistencial para acompañar a las personas que no tienen familiares. “Es una forma de retribuir todo lo que Dios me ha dado y agradecerle a Narcisa”, dice. Ella está segura de que podrá hacer el viaje, que le cuesta un poco más de $ 5.000.
“Hace poco se me perdieron todos los originales y copias de mis documentos, hasta que mi esposo me llamó por teléfono y me dijo que alguien los había hallado y los devolvió. Narcisa me ayudó a encontrarlos”, comenta sonriente.
Ella imparte clases de teología dos veces por semana en su consultorio, ubicado en el centro de la ciudad.
“Dinero del cielo”
Quien también siente que Narcisa está obrando para hacer realidad su viaje es Elsy del Rosario Mendieta Betancourt, lojana de 55 años. Ella debe presentarse el 1 de octubre en la Embajada italiana para que le den el visto bueno.
“En honor a la verdad, el dinero me llegó del cielo”, indica. Agrega que estaba muy endeudada por un viaje anterior que había realizado a Tierra Santa en compañía de sus dos hijos y sus padres. Todo ese periplo le costó $ 15.000.
Ahora, ella visitará los santuarios de Lourdes, Fátima, Portugal y, por supuesto, Roma. De concretarse este viaje, Elsy asegura que se habrá hecho realidad el sueño que se planteó desde niña, allá en su natal Loja: conocer los santuarios de la Virgen y, lógicamente, estar en la canonización de Narcisa.
Su sueldo de maestra (17 años trabajando en el colegio Ismael Pérez Pazmiño y 11 en el colegio Copol, en Guayaquil) no le alcanzaba para pagar la nueva aventura religiosa, aunque esta vez fuera sola.
Pero un familiar se enteró de su deseo y le facilitó la cantidad que necesitaba: $ 5.040. “Dios escuchó mis súplicas”, dice.