- SEP. 25, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
El régimen responde simplemente que la nueva Carta Magna va porque va, con la misma actitud ¬que siempre hemos rechazado¬ de la vieja partidocracia, acostumbrada a manipular los textos legales a su gusto y sabor.
Estas irregularidades del proyecto de nueva Constitución podrían conducir a que los afectados lo impugnen, provocando un estado de incertidumbre general contraproducente.
El debate político central ya no gira pues en torno a las bondades o defectos del borrador que se consultará en el referéndum sino al método con que se lo quiere imponer.