- SEP. 25, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
MADRID. Íngrid Betancourt.
Adiós a la política.
Hay una frase que Íngrid
Betancourt pronuncia con una determinación infranqueable: “No quiero volver a
hacer política”. La ex candidata presidencial “sueña con una Colombia
diferente”; pero prefiere contribuir con “la reflexión” desde la
distancia.
Ayer, su voz se escuchó en la Casa de América, en Madrid, en
el marco de la presentación del libro Infierno Verde del político Luis Eladio
Pérez, quien permaneció en manos de las FARC durante siete años. Ambos
compartieron cautiverio y hasta un intento de fuga. Hoy, en libertad, luchan
para acabar con la lacra de los secuestros.
“La política como se ejerce
en la actualidad, no solo en Colombia, sino en general, no me gusta”, apostilló
Betancourt.
Durante el calvario que vivió en la selva, “los guerrilleros
trataban a los políticos doblemente mal, de alguna manera nos pasaban la cuenta
de cobro de esa política de intereses escondidos, manipulación, mentiras,
agendas ocultas…”.
La de ayer fue una rueda de prensa plagada de frases
entrecortadas y miradas húmedas por los recuerdos de un calvario que parecía no
tener fecha de caducidad y porque, como asegura Betancourt, “el corazón sigue
encadenado a esos árboles de la selva”, donde continúan entre 3.000 y 4.000
rehenes.
Durante su intervención abogó porque “Colombia no se quede sola
en la búsqueda de una solución” y exhortó a los gobiernos latinoamericanos,
entre ellos el de Rafael Correa, a que ejerzan “más presión que mediación” para
que la guerrilla abandone la lucha armada.
A Betancourt le preocupan esos
“muchachos, casi niños de la guerra” que están en las filas de las FARC. Ese
interés la llevará a protagonizar una mesa redonda con niños de entre 6 y 8 años
que nacieron cuando comenzó su infierno. Ocurrirá un día antes de recibir el
Premio Príncipe de Asturias, el 24 de octubre, en Oviedo. Entre sus planes se
encuentra, también, la creación de una fundación que se ocupe de la defensa de
libertad, de los derechos humanos y el cambio climático.