El ex presidente de EE.UU. Bill Clinton, el cantante Bono, la reina Rania de Jordania, el ciclista Lance Armstrong y el Premio Nobel de la Paz Al Gore, entre otros, coincidieron ayer en reclamar que la crisis financiera no sirva de excusa para reducir la ayuda al desarrollo y combate de la pobreza.
"Me parece asombroso que (EE.UU.) pueda encontrar 700.000 millones de dólares para salvar Wall Street y que el G8 al completo no sea capaz de encontrar 25.000 millones de dólares para salvar a los 25.000 niños que cada día mueren de hambre y enfermedades evitables y tratables. ¡Esto es una locura, una locura!", exclamó indignado Bono, el cantante de U2 y reconocido filántropo.
De los participantes en la reunión que se celebra estos días en Nueva York de la Iniciativa Global Clinton, el artista irlandés fue quizá el que más gráficamente expresó una demanda constante en la sesión del miércoles.
Esa iniciativa, puesta en marcha en 2005, busca estimular la formulación de compromisos por parte del sector privado para ayudar a los Gobiernos a mejorar las condiciones de vida en el mundo.
Clinton aseguró que "nadie sabe qué va a pasar exactamente con esta crisis y cuán rápida será la recuperación, pero sí puedo decir que el propósito que nos une será en los próximos años, mucho más importante si hay condiciones económicas que impiden a los Gobiernos hacer lo que tenían previsto".
Añadió que "esta crisis no debe ser una excusa para olvidar los retos del planeta, sino una convincente razón para intensificar los esfuerzos en superarlos en cualquier rincón del mundo".
Al respecto, Bono destacó que "la bancarrota es algo muy serio" y reconoció no ser quién para juzgar las medidas del Gobierno, "entiendo que esta gente sabe lo que está haciendo", dijo, pero aseguró que EE.UU. es algo más que "un gran país", también es "una idea, la de que todos los seres humanos son iguales a los ojos de Dios".
"El fracaso de los Objetivos del Milenio de la ONU (cuyo plazo es 2015) demuestra que ya no creemos en esa idea", lamentó.
Presupuesto para helados
Rania de Jordania puso el ejemplo de que educar a los niños del mundo requiere 11.000 millones de dólares anuales, lo mismo que gastan los europeos en helados.
"Si gastáramos 11.000 millones menos en presupuesto militar y de defensa y más en educación, imaginen la paz y seguridad que podríamos comprar", añadió.
Por su parte, el ciclista Lance Armstrong también consideró un "fracaso moral y ético" que existan la tecnología, medicamentos y procedimientos oportunos para prevenir y salvar millones de casos de cáncer y que no se haga por falta de fondos.
Por ello, anunció que su fundación destinará 8 millones de dólares en 5 años a reforzar la lucha contra el cáncer en el mundo.
"Como muchos ya saben he decidido tomar mi bici otra vez. Creo que es la mejor manera de promover esta campaña por todo el mundo, empezando en Australia y acabando en Francia, para difundir la idea, concienciar y en última instancia, ojalá, salvar vidas", explicó el deportista entre ovaciones del público, formado por líderes políticos, empresariales y de la sociedad civil.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, recordó que cuando decidió combatir el tabaco en la ciudad subiendo impuestos y prohibiendo fumar en lugares públicos, recibió muchas críticas porque las medidas mermarían los ingresos en un momento de crisis, pero ello permitió salvar vidas.
Desafío es una oportunidad
Para el presidente del Consejo de Administración de Coca Cola, Neville Isdell, "estamos ante la mayor crisis financiera desde la de 1929-1931 y aún hay un peligro de que siga en ese sentido, a no ser que se adopten con rapidez las medidas acordadas".
En su opinión, "esta crisis puede verse como una oportunidad", algo en lo que coincidió el ex vicepresidente Al Gore, convencido de que "por primera vez en la historia de la humanidad podemos y debemos tomar una decisión para que la crisis económica se convierta en una oportunidad para acometer los cambios necesarios en el mundo".
A su juicio, el cambio más apremiante es del de dejar de quemar carbón en todo el mundo, incluidos los países en desarrollo, para reducir las emisiones de dióxido de carbono.
Denunció que las empresas de carbón y petróleo se han gastado en EE.UU. en lo que va del año medio millón de dólares en promover "la mentira de que existe el carbón verde", que "es como hablar de cigarrillos saludables, que no existen".