miércoles 24 de septiembre del 2008 Columnistas

A modo de confesión

Las personas somos transeúntes del universo. Estamos hoy, mañana nos habremos marchado. Las ideas permanecen. Los medios de comunicación, hoy tan vilipendiados, son registro de una época y testimonio de quienes decidieron ubicarse en una determinada orilla del pensamiento.

Estoy por cumplir 73 años. Personalmente no seré afectado por mucho tiempo por un hipotético triunfo del Sí en el referéndum o por un estilo de gobierno de espaldas a las leyes, a merced de la vanidad, la ambición y los caprichos. Esta vez no pienso en mí: pienso en mi familia, en quienes fueron mis alumnos, en sus hijos; pienso en la gente del campo y en aquellos que viven en la ciudad; pienso en quienes algo tienen y sobre todo en los pobres; para todos ellos escribo estas líneas con enorme responsabilidad; con amor, respeto y reverencia hacia los seres humanos que buscan crecer cada día con esfuerzo, manteniendo la libertad,  amando a Dios y a su prójimo; buscando mañana ser mejores de lo que fueron hoy y ayer. Recordemos:

-La falta de sinceridad, lealtad y transparencia  convierten a quienes discrepan con el poder en mafiosos, infiltrados y traidores.

-El fin no justifica los medios. Si los medios están al servicio del poder y nadie controla dicho poder,  se vive bajo el imperio de la anarquía y del atropello que matan todo vestigio de convivencia humana.

-La voluntad del pueblo  no se compra  ni se vende. Los subsidios a los combustibles, electricidad,  harina, urea, vivienda,  bono de desarrollo, etcétera, no salieron de los bolsillos de Alianza PAIS; es dinero de todo el pueblo ecuatoriano repartido inescrupulosamente con el afán de captar votos para el Sí,  pensando que nuestro pueblo carece de convicciones propias y que es incapaz de entender las artimañas del poder, que se lo puede comprar como mercancía barata.

-El pueblo  no come cuentos,  está hastiado.  La explosión de la engañosa publicidad oficial, las cadenas televisivas y radiales, el peregrinaje del Presidente con el Sí a flor de labios, nos han cansado. Hay una indigestión general, un empacho masivo, un fuerte dolor de cabeza. Goliat contra David. Presiento que está por repetirse la hazaña bíblica.

-El proyecto de Constitución de Montecristi ofrece lo posible y lo imposible. Entre poesía, sueños y novedades se crea en el papel la riqueza para todos, un paraíso terrenal libre de trabajo y sudores; riqueza que será entregada generosamente por papá-Estado. Esto en el proyecto, ¿cuál la realidad?

-La delincuencia gobierna en nuestras ciudades. La inseguridad nos quita la alegría de vivir. No son percepciones, son realidades tardía y dolorosamente aceptadas.

-La inflación campea en una economía dolarizada. Las amas de casa cada día gastan más y compran menos.

-Los mendigos siguen en las esquinas de nuestras ciudades. Los niños y los jóvenes exponen sus vidas en las calles por unos centavos de caridad.

-Es hora de rendir cuentas, han pasado dieciocho meses. ¡Qué fácil resulta prometer!   Dios ilumine nuestras decisiones,  amigas y amigos.
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