Martes 23 de septiembre del 2008 Cultura

Arte y literatura

Diego Jaramillo, multifacético

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Diego Alejandro Jaramillo participa en una muestra de arte y presentará uno de sus libros.

El escritor Diego Alejandro Jaramillo se descarta como artista. No es su interés incursionar también en las artes plásticas, aclara. Pero la pintura y la escultura le sirven como un desahogo, comenta el  narrador colombiano, que reside en Guayaquil   hace 10 años. Con las piezas que logra,   decora su casa.  Esa es su única pretensión, refiere.   

Sin embargo, sus obras, esas que ha hecho en los  ratos libres y que lo alejan del estrés,  hoy trascienden  las paredes de su vivienda y se instalan en las del Cuerpo Consular de Guayaquil. Son parte de una exposición  trinacional que   organiza el Consulado del Perú,  que se inaugura esta noche, y en la que   también exhiben  sus creaciones     los hermanos Moncayo, de Ecuador e Isaac Sánchez, de Perú.  Se titula  Fragmentos del alma.

Jaramillo, autor de tres libros de relatos  y dos novelas, muestra alrededor de diez cuadros, en los que sobresalen los trípticos,  y cinco esculturas trabajadas en  arcilla. Entre estas, un Quijote,   una  embarazada y  una mano crucificada. “Las pinturas    son  simbolistas, tienen  mucho color,  sombras y manchas”, expresa.

Y también en  el Cuerpo Consular el escritor presentará mañana su libro más reciente:  una novela corta titulada  El breve espacio en que no estás, que toma el título  del verso de una canción del cantautor cubano Pablo Milanés. El narrador colombiano por primera vez en su carrera toca con esta obra el tema de la guerrilla.  “Era  algo que estaba en mi cabeza hace tiempo. Era  un relato que  se fue alargando y alargando”, explica.

El libro cuenta la historia de dos amigos de juventud, a quienes  el destino   enfrenta cuando son adultos: uno es un alto militar. El otro, un guerrillero.

El breve espacio en que no estás  es  una canción que   a Jaramillo   le gusta porque habla  de esos instantes  de ausencia. “Los que vivimos lejos del país tenemos esos breves espacios, que  no son nostalgias grandes. Construimos  la ausencia a partir de espacios pequeñitos”, señala el escritor, de 39 años,  quien se desempeña como director de calidad del colegio Torremar y como profesor del  IDE (Instituto de Desarrollo Empresarial). Y en la novela un joven, mientras está encarcelado, recuerda  esa canción y siente nostalgia por los momentos que no vivió junto a  su novia.
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