La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 21 de Septiembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Orientación
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Belleza
    Sociedad
    Destino
    El Aguacate
    Música
    Libros
    De Cine y Del Resto
    Ecología
    Gastronomía
    Tendencias
    Vivienda
    Sabor
    Salud
    Cocina de Patricia
Consultorio 
Continuaciones
¿Tuvo solución?
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

‘Me separé de mi marido gay’
Cuando leí una carta que enviaron a El Especialista contando que una chica tenía un cuñado gay, me puse a pensar en que yo sospechaba lo mismo, pero no de mi cuñado, sino de mi marido. Mis dudas empezaron cuando un día un amigo suyo lo invitó a una  fiesta de cumpleaños y él regresó a las tres de la mañana pasado de tragos.  Me decía que no me quería hacer daño, pero que él se lo estaba haciendo a sí mismo. Al día siguiente amaneció sospechoso y cuando le pregunté qué le pasaba me dijo nada. Pero en el fondo sabía que algo le ocurría.

Después de unas horas su amigo vino a nuestra casa y alcancé a escuchar que le decía a mi marido que ya era hora de que saliera del clóset porque ambos merecían ser felices. Me impresioné tanto que sentí un peso inmenso en mi cerebro. Me angustié mucho y no salía del shock, pues siempre creía que mi esposo era muy hombre, pero me equivoqué. Apenas se fue el amigo le pedí que me confesara la verdad,  y llorando se atrevió a decirme que era cierto lo que escuché. Al oírlo, aún permanecía en shock. Lo primero que hice fue acostarme en mi cama a llorar y luego decidí buscar ayuda. Se me ocurrió ir con un sacerdote, para que me orientara. Este me dijo que no era correcto que viva con un hombre que deseaba a otro y que buscara ayuda psicológica. Eso hice y sinceramente aprendí que lo mejor que podía hacer era separarme de él para que sea feliz a su manera. Llegamos a un acuerdo, y este fue no decirle a nadie el motivo real de nuestra separación, porque él no estaba listo para salir del clóset ya que su familia lo condenaría y también la mía. Gracias a Dios no tuvimos hijos, porque de lo contrario habrían sufrido nuestra separación.

Mi ex es un hombre muy bueno y alguien que sufría mucho, pero ahora sé que al menos se siente libre y yo aliviada.  

N.N.,
Guayaquil



Envíenos sus comentarios recordándonos su caso y lo acontecido después de las consultas.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados