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Edición del DOMINGO 21 de Septiembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Masaje facial
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Katherinne Moreira recibe un masaje facial japonés llamado kobido.
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No solo ayuda a tener un rostro sereno y tranquilo. También sirve para curar ciertas enfermedades. Aquí se presentan tres técnicas.

Kobido
Es un masaje facial japonés que tiene 600 años de antigüedad y estaba reservado para quienes integraban la corte imperial japonesa, pues tenían que mostrar un rostro no solo hermoso y cuidado, sino también tranquilo y sereno.

Según el terapeuta holístico John Montalvo, sus movimientos en el cuello, rostro y cuero cabelludo producen una profunda relajación y alivio de dolores y molestias, porque traen una gran cantidad de oxígeno a la piel, lo cual produce la eliminación de toxinas y de células muertas.

Los nutrientes pueden entonces llegar libremente a las áreas donde se necesitan e incrementar la capacidad de regeneración celular. Además, se estimula a nivel profundo la producción de colágeno el cual, al ir surgiendo, elimina a su paso arrugas y líneas de expresión.  El resultado es un rostro relajado, tonificado y elástico, características propias de la juventud.  

Si bien una sesión brinda resultados sorprendentes, si se quiere lograr mayores beneficios, se recomienda el tratamiento de seis sesiones, con las que se logrará lo siguiente: disminución o eliminación de arrugas, toxinas, manchas y papada, equilibrio de pieles grasas o secas, firmeza en barbillas, mentones y mejillas, alivio de tensión en cuello, hombros y sinusitis. Es especialmente eficaz, además, en el tratamiento de parálisis facial y para el síndrome de mandíbulas apretadas causadas por tensión emocional.

Mian Bu An Mo
Es el masaje facial más común en la medicia tradicional china y se lo usa en el tratamiento de algunas enfermedades como acné, manchas, cansancio, rinitis (alergia que afecta a la mucosa nasal y produce estornudos), afeccción del nervio trigémino (mayor nervio craneal), parálisis facial, entre otras, según el doctor Huang Cheng Jin, del Centro de Cultura Tradicional China.

El color del rostro indica la energía del cuerpo y mediante esta se puede hacer el diagnóstico. Por ejemplo, si luce amarillento quiere decir que tiene problemas de estómago y vesícula, si está muy enrojecido sufre de presión alta, y si tiene ojeras significa que sufre de insomnio y los riñones no funcionan bien.

Huang dice que en el rostro pasan ocho meridianos (canales de energía conectados con los órganos) y más de 50 puntos. Por ello en el masaje Mian Bu An Mo se aplica la energía del cuerpo Qi Gong.

Es importante –agrega– que la técnica la aplique un médico chino o un tecnólogo terapeuta bien capacitado para no dañar la cara del paciente. Por ejemplo, en una parálisis facial, si no se la hace adecuadamente puede afectar el lado sano. Además, un movimiento incorrecto podría hacer subir o bajar la presión sanguínea.

Cada sesión dura de 10 a 30 minutos, se puede hacer con cremas o sin  ellas y la intensidad del masaje depende del tipo de enfermedad. Incluso se puede combinar con masaje de orejas, pies y de todo el cuerpo.

Inducción miofascial
Es una técnica de evaluación y tratamiento tridimensional de los movimientos y presiones sostenidos en todo el sistema de la fascia. Este es un fuerte tejido conjuntivo que rodea todos los órganos en forma tridimensional permitiendo mantenerlos en su correcta posición y funcionamiento. Cada músculo y cada una de sus fibras y haces están rodeados por la fascia. Su recorrido es continuo y por ello cualquier cambio estructural de la fascia en una determinada parte del cuerpo producirá restricciones en las partes distales.

Según el fisioterapeuta deportivo Jorge Andrade Rosales, esta técnica se basa en estimular los receptores que se encuentran en mayor proporción en el sistema fascial que en la piel u otro órgano sensitivo. Estos son sensibles a las variaciones rápidas y lentas de movimientos, vibraciones, técnicas de manipulación con impacto y presiones sostenidas, que son utilizadas por el fisioterapeuta en el momento de aplicar esta técnica.

Fue desarrollada por el fisioterapeuta polaco Andrzej Pilat y sus objetivos son:

  • Conseguir una coordinación y un equilibrio del sistema miofascial de la cara.
  • Para trastornos en lesiones de nervios periféricos de la cara.
  • Cuando se padece parálisis facial y hay que reeducar a la musculatura del lado afectado.
  • Y cuando hay restricciones del movimiento muscular posteriores a una cirugía de índole traumatológica o estética.

Este masaje debe realizarlo solo un terapeuta físico y se lo hace diariamente, no menos de 10 minutos. Los resultados dependen del grado de afección.


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