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Edición del DOMINGO 21 de Septiembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Un servidor
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Un verdadero líder incentiva al grupo que tiene a cargo a ser mejores seres humanos y profesionales eficientes.  Conocer los temperamentos ayuda.

Un líder es un servidor que se preocupa por ayudar a los demás a superarse como seres humanos y como profesionales, de manera eficiente, en cualquier ámbito en que se desenvuelvan. Así piensa Andrés Carrera, motivador y orientador familiar de la  Escuela de Líderes Sal & Luz Internacional.

Durante el taller  ‘El líder y los temperamentos’,  él enseñó que para liderar es importante conocer la forma de ser de cada persona que se tiene a cargo. Es decir, su temperamento. Asimismo, el liderado deberá aprender a conocerse a sí mismo para poder alcanzar sus metas. 

El conocer los temperamentos nos da la oportunidad para entender por qué reaccionamos de manera diferente ante circunstancias similares. También nos permite reconocer nuestras debilidades y fortalezas.  En el primer caso para minimizarlas, porque si solo nos fijamos en estas seremos mediocres; y en el segundo, para desarrollarlas y ser extraordinariamente buenos en lo que hacemos.

“También sirve para que nuestras reacciones se vuelvan saludables y mejoremos las relaciones interpersonales y el trabajo en equipo”, agrega Carrera.

El propósito fundamental de conocer los temperamentos es poder vivir en equilibrio y en paz. Para ello se debe ser excelente en seis áreas básicas: en la vida familiar, en la espiritual, en lo laboral, en el aprendizaje, en la diversión sana y en lo deportivo.

Parte del liderazgo es convencer a la gente de que no debe descuidar esas áreas que son fundamentales en la vida para estar saludables.  Además, que tienen que valerse por sí mismos y no ser codependientes emocionales. Por ejemplo, hay mujeres profesionales  extraordinarias que mantienen a los maridos o soportan sus golpes porque no pueden vivir sin ellos, ya que les enseñaron de niñas a no dejarlos. Un error, nadie puede ser feliz así.

Hay que tomar como ejemplo a aquellas personas que han demostrado ser claras y concisas; y, sobre todo, muy positivas en cualquier aspecto de su vida. Incluso que no se sobrevaloran creyendo que son mejores o más que los demás. 

En el ámbito laboral, por ejemplo, no se es menos jefe por mantener una relación personal con su subordinado. Al contrario, ese vínculo basado en el respeto, la confianza y la colaboración, permitirá ayudarse mutuamente. Ese es el trabajo de un líder.

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