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| Sus cualificaciones |
Existe una diferencia entre carácter y temperamento. El carácter nunca es impedimento para liderar.
El liderazgo es cuestión de carácter, algo que podemos configurar, moldear y fortalecer. “Se lo hace a través de la práctica habitual de hábitos morales sanos o virtudes éticas. Las virtudes son cualidades de la mente, la voluntad y el corazón, y se las adquiere con nuestro esfuerzo. El acto propio para adquirirlas es un acto de liderazgo”, según Toyi de Jácome, psicóloga educativa y orientadora familiar.
El temperamento, agrega, tampoco debe ser un obstáculo para el liderazgo. El impedimento real es la falta de carácter, que deja rápidamente sin energía moral y convierte al hombre en incapaz para ejercerlo.
Los expertos en relaciones humanas establecen diferencias entre lo que es carácter y temperamento. El primero es el sello que nos identifica y diferencia de nuestros semejantes, producto del aprendizaje social; es decir, este se forma a lo largo de nuestras vidas, a través de las experiencias adquiridas. Mientras que el segundo es la base biológica del carácter, y está determinado por el proceso fisiológico y factores genéticos que inciden en las manifestaciones de las conductas.
Hay quien piensa que uno tiene que haber nacido líder, que algunos tienen un don especial y otros no, que el liderazgo es algo ligado al temperamento o a la experiencia. Que no todos pueden ser un Gandhi, un Roosevelt o un De Gaulle.
Pero el liderazgo no está reservado a una élite. No es una vocación de unos pocos, sean jefes de Estado, profesores, profesionales, industriales, amas de casa, militares, agentes sanitarios... Todos pueden ejercerlo en sus respectivos oficios, siempre que haya un objetivo certero y se lo asuma con madurez.
La gente espera que los líderes hagan lo justo. Que sean hombres y mujeres de carácter y virtudes, motivados por una visión magnánima hacia las personas que tienen a su cargo; y se sienten defraudados si fallan. “Los líderes tienen que ser virtuosos para ser líderes reales y ya que la virtud es un hábito que se adquiere con la práctica, decimos que los líderes no nacen, sino que se hacen”, agrega la psicóloga.
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