El escritor bogotano publicó, recientemente, Hotel Pekín. El protagonista de la obra es un colombiano que reside en Estados Unidos y que como conferenciante estrella va a China a dictar un seminario.
Hotel Pekín es una obra que habla sobre la occidentalización de China y que, además, problematiza sobre las nociones de universalidad y globalización. A la par es un ejemplo de este último tema, tan actual, que hace parecer que en el mundo de hoy no existieran las distancias.
El autor es Santiago Gamboa, escritor colombiano de las nuevas generaciones. De esas que se alejaron hace ya rato del realismo mágico de Gabriel García Márquez o que no solo narran historias de violencia y sicarios, sino que se mueven en una diversidad de temáticas y una infinidad de escenarios. Gamboa, de 43 años, estudió literatura en Bogotá, filología en Madrid y literatura cubana en París, capital donde ahora reside. Es autor de media docena de libros.
El personaje central de Hotel Pekín es Francisco Munévar, un colombiano que emigró joven a Estados Unidos, donde estudió y escaló posiciones en una empresa internacional. Ahora es Frank Michalski (norteamericanizado), habla fluidamente el inglés y se pasea por el mundo brindando conferencias. Es un instructor estrella.
El escenario en el que sucede la historia no es Colombia, tampoco Estados Unidos, sino China, adonde Frank es enviado a dictar un seminario para altos ejecutivos. Su trabajo es orientarlos para que se abran al mundo. Que adopten un estilo de vida más occidentalizado, donde el libre capital se imponga.
El empresario, cabeza del mundo capitalista, debe marcar pautas de consumo y comportamiento, que luego serán imitadas por las capas sociales media y media alta, dice Frank, quien habla del cuidado de la apariencia personal y del escogimiento de las mejores marcas de los objetos como una señal inequívoca de distinción.
Con lo que no cuenta es con que el esquema de su vida, el orgullo de su éxito, del que está tan convencido (es tan importante que no tiene tiempo ni siquiera para su hijo), trastabillará en este país debido a su encuentro con varios personajes: un viejo periodista norteamericano llamado Cornelius Bordewich, que busca historias no entre los importantes o donde todos generalmente creen hallarlas, sino entre los personajes secundarios, en los que casi siempre hay verdaderas perlas, según dice; y sobre todo, Li Qiang, uno de sus alumnos en el seminario. Él es un empresario chino exitoso, rico, pero de vida austera, y muy pegado a sus raíces y a las tradiciones de su país, a las que no piensa renunciar. O Ming Cheng, una china divorciada de la cual se prenda, quien cuestiona que en la actualidad se admire sobre todas las cosas el ingenio industrial, la sangre fría, la arrogancia y el poder.
Frank siente un poco de vergüenza cuando Li Qiang le pregunta si su hijo, que vive en Estados Unidos, habla español, y tiene que responder, para salir del paso, que todavía no, pero que pronto lo aprenderá. El viaje a China, durante el cual se hospeda en el Hotel Pekín, una edificación antigua y testigo de la vida de este país, en la que coincide con Cornelius Bordewich y de la que toma el título la novela, cambia a este hombre que, paradójicamente, pensaba cambiar a los demás.
Esta obra confronta dos mundos: China y Occidente, la tradición y la contemporaneidad, pero también revela el potencial de China y cómo, sin conferenciantes de por medio, esta sociedad se ha transformado no solo económica, sino culturalmente: se escucha y baila la música caribeña, por ejemplo. Los jóvenes hablan inglés, quieren estudiar en universidades de Europa o Estados Unidos y saben perfectamente quién es Britney Spears. “Cristo Santo, ¿llega eso tan lejos? Creí que era basura solo de uso nacional”, dice Cornelius Bordewich, con humor y algo de asombro.
Conocer al otro, entenderlo, derribar esquemas, apartarse de los estereotipos o de las idealizaciones, porque las sociedades son una mezcla y se influyen mutuamente, ahora más que nunca, es lo que plantea esta obra, que tiene una escritura ágil. La lectura se facilita por el modo en que está estructurada: 31 pequeños capítulos por los que desfilan los personajes de esta historia, que tiene un tono de ironía finamente trabajado.
BREVES
COLOMBIANO
Santiago Gamboa nació en Bogotá en 1965. Entre sus obras más conocidas están Perder es cuestión de método y El síndrome de Ulises.
Autor: Santiago Gamboa.
Título de la obra: Hotel Pekín.
Género: Novela.
Editorial: Seix Barral.
Páginas: 219.