Domingo 21 de septiembre del 2008 El Gran Guayaquil

El Alzheimer, la enfermedad del olvido

KARINA HUACÓN ROJAS

Es un mal que destruye las neuronas del cerebro. Hoy es el día  mundial de la lucha contra este padecimiento.

Tiene 84 años y 5 en el hogar San José, pero asegura  que está ahí desde hace una semana y quiere ir a casa para jugar a los trompos con su hermano.

También quiere salir del hospicio para atender a sus cuatro hijos que están a punto de llegar del colegio. Debe servirles el almuerzo; y cree que todas las personas que se encuentran en el hogar son sus familiares.

Así, entre el pasado y el presente, entre recuerdos incoherentes, transcurren las crisis demenciales de Rita, una de las tres ancianas que en ese centro geriátrico padecen del mal de Alzheimer, conocida como la enfermedad del olvido.

Este proceso patológico neurodegenerativo irreversible, que causa pérdida de memoria y deterioro mental, afecta con más frecuencia a las personas mayores de 65 años y, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), trastorna la vida a 25 millones de personas en todo el mundo.

Esa cifra en el 2050 puede cuatriplicarse. Más de 100 millones de personas padecerán del mal si no toman las medidas de prevención para que no se les presente a menor edad.

Ese es el caso de Luz, otra paciente, quien a sus 57 años tiene problemas para recordar cosas recientes. Ella olvida dónde deja las llaves de la casa y asegura que le duele la cabeza cuando trata de recordar.

Como ella, en el país hay unas 100 mil personas con el mal y se teme que la cifra aumentará. Por ello hoy, que se recuerda el Día mundial de la lucha contra el Alzheimer, los especialistas buscan mejoras en el estilo de vida actual para evitar que los números se disparen.

Los que la padecen tienen una característica básica: la pérdida progresiva de la memoria. También se alteran otras facultades mentales, que pueden provocar crisis nerviosas o de agresividad. Si las crisis son fuertes, el Alzheimer puede provocar la muerte.

La ciencia desconoce los orígenes de la enfermedad. El neurólogo Aurelio Mosquera explica que los  primeros síntomas aparecen después de los 60 años.  Olvidar datos importantes, tener trastornos del comportamiento, dificultades del lenguaje, agitaciones o depresión son algunas de las características que pueden indicar que una persona padece este mal.

El Alzheimer produce degeneración del sistema nervioso central, que termina en la eventual muerte intelectual, dice el especialista.

En esa etapa se halla Consuelo, de 85 años, quien comenzó a sentir los síntomas del Alzheimer hace más de ocho años. Hoy ya no se le entiende lo que habla. Solo sonríe y balbucea.

El factor genético es determinante en el desarrollo de la enfermedad. Mosquera recomienda que las personas con este tipo de predisposición (las que sus padres o abuelos tuvieron el mal) pasado los 18 años tiendan a desarrollar más actividades intelectuales para evitar la muerte de las neuronas.

Miguel Palacio, psiquiatra, coincide con esta sugerencia. Explica que desde esa edad (18 años) el cerebro comienza a degenerarse, y es por ello que las personas que sufren el Alzheimer pierden sus recuerdos recientes, pero no los de su primera infancia y juventud.

Aunque no existe cura para el mal, hay medicamentos que ayudan a detener el deterioro de las neuronas. Según su experiencia, añade Palacio, quienes padecen de Alzheimer fallecen después de ocho años de haber experimentado los primeros síntomas de la enfermedad. Pero la duración del mal puede variar entre los 3 y 20 años.

Así está Ángela, anciana de mirada triste, quien en sus momentos de lucidez ruega no perder sus recuerdos.

Predisposición
Las personas que tienen la predisposición genética de contraer el Alzheimer tienen que ejercitar mucho su cerebro para prevenir la muerte temprana de las neuronas y así evitar que la enfermedad se presente tempranamente.

Ejercicios
Entre los ejercicios que se recomiendan para mantener la memoria están la lectura, realizar crucigramas y aprender cosas nuevas a diario.

Peligro
Aunque no se consideran como causas directas, los estudios señalan que el estrés, concentrarse en un determinado problema, no dormir 8 horas, fumar, beber, problemas de hipertensión, obesidad y una mala alimentación pueden generar complicaciones tempranas.

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