Muy pronto podría volver a gritarse un gol de un Spencer. Tres de sus nietos uruguayos analizan seguir los pasos del genial artillero.
“Serás eterno como el tiempo y florecerás en cada primavera”, se canta en parte del himno de Peñarol. Una frase que podría aplicarse al futbolista ecuatoriano Alberto Spencer Herrera, ídolo máximo de la afición del club uruguayo, fallecido el 3 de noviembre del 2006.
La leyenda de Cabeza Mágica se mantendrá en el tiempo, como señala el himno peñarolense. Se agiganta en el recuerdo de sus tres títulos de Copa Libertadores y dos Intercontinentales con Peñarol. Ahora, los seguidores de ese equipo, y de cualquier otra escuadra uruguaya, sueñan con que el artillero sí “florecerá en cada primavera”. El anhelo de volver a gritar un gol anotado por un Spencer tiene base.
Tres de los seis nietos del goleador de la Libertadores (54 tantos) cuentan que han asumido la responsabilidad de igualar o superar a Spencer. Son los herederos de Cabeza Mágica.
En el hogar de su mítico abuelo, en la zona de Pocitos (centro de Montevideo), los hijos de Jacqueline, Maximiliano (16 años) y Fabián Chiribao Spencer (14); y el niño Pedro Spencer Vidal (7), primogénito de Walter Spencer, recuerdan al Gran Alberto, como llaman los uruguayos al ecuatoriano. Hablan de sus intenciones futbolísticas y de la decisión de emular al mejor jugador tricolor de todos los tiempos.
Con nostalgia, pero con una sonrisa, los herederos de Spencer recuerdan las enseñanzas que les inculcó el abuelo, como personas y futuros futbolistas profesionales. Maximiliano, quien milita en las divisiones menores de Defensor Sporting y ya entrena con el primer plantel, es quien abre la charla.
Según el mayor de los Chiribao-Spencer, su gusto por el balompié nació hace diez años, cuando decidió que quería ser como su abuelo. “No quiero superarlo, creo que con igualarlo estaría bien”, comenta.
Maximiliano se inició en el fútbol a los 6 años. Hasta los 14 permaneció en el Maeso F.C., luego tuvo un “paso fugaz” por el Peñarol. Ahí sintió que le daban “muchas facilidades” por su apellido y buscó un lugar donde le exigieran más. A principios del 2008 llegó al Defensor, donde mencionó solo su primer apellido (Chiribao) y fue sometido a una prueba para ser incorporado. Cuando lo aceptaron dijo que era un Spencer.
Maximiliano cuenta que llevar el apellido de Cabeza Mágica es “complicado” y que lo sintió cuando su abuelo lo presentó en el club aurinegro. “Un día me llevó a Peñarol para que me conocieran. Dijo que yo era su nieto y quisieron ficharme por eso; preferí abrirme camino solo”, revela.
Para él no ha sido fácil superar la comparación con el goleador. Por eso eligió otro puesto muy lejano del área contraria: es lateral derecho.
Dice que como zaguero se siente más cómodo que haciendo goles.
Entre sus recuerdos más latentes guarda las innumerables conversaciones que mantuvo con su abuelo y las reiteradas ocasiones en las que lo recriminó por no ir a verlo jugar. “Fue a un par de partidos, pero él nos decía que no le gustaba asistir porque los padres gritaban mucho. Creo que era por no crearnos presión”, señala el mayor de los Chiribao.
Mientras, su hermano Fabián se ha alejado del fútbol y no está seguro si finalmente lo elegirá como profesión. Afirma que por ahora prefiere disfrutar de otros deportes, como el básquet, aunque no descarta seguir los pasos de su abuelo.
El tercer heredero del ex jugador de Everest y Barcelona es Pedro, goleador en la liga barrial llamada Palermo.
Es el mayor de los Spencer-Vidal, tiene 19 tantos en once juegos y, a diferencia de su primo Maximiliano, no teme asegurar que será mejor que su abuelo. Sus entrenadores dicen que tiene velocidad y certeza. El pequeño confiesa que no deja de ver videos del Gran Alberto, como en la final copera ante River Plate (1966), cuando los aurinegros dieron vuelta el 2-0 (4-2) con dos goles del ecuatoriano.
En algo sí están de acuerdo los tres: su abuelo les heredó su amor por Peñarol. Esperan florecer en cada primavera.
Cifras
326
Goles anotó Spencer en Peñarol, en doce temporadas. Fue goleador en Uruguay cuatro veces.
3
Libertadores. Ganó la Copa en 1960, 1961 y 1966. La Intercontinental la conquistó en 1961 y 1966.
Los consejos
“Hay que estudiar y tener una profesión porque la carrera de futbolista se acaba pronto y uno debe prepararse”.
“Manejarse bien en la vida. Mantener una buena relación con la familia. Ellos son los que están a nuestro lado”.
“No dejar que la fama o vanidad invadan nuestras cabezas porque esa es la perdición de los seres humanos”.
“Mantener un perfil bajo y profesar humildad en cada paso que damos. Ayudar a quien esté a nuestro alcance”.