Se estima que hay 200 heridos por el incendio provocado tras el ataque con explosivos.
Al menos 60 personas murieron ayer en un atentado contra el hotel Marriott de Islamabad, perpetrado por un kamikaze al volante de un camión cargado de explosivos.
Entre los muertos hay mujeres, niños y extranjeros, clientes habituales de este establecimiento de cinco estrellas, aseguró un responsable de los servicios de seguridad que pidió no ser identificado.
Unas 200 personas resultaron heridas, agregó. “El saldo, por el momento, es de 60 muertos, pero aumentará”, estimó, explicando que varias víctimas saltaron al vacío desde el tercer y el cuarto piso del edificio de seis plantas.
Tres horas después de la explosión, que rompió los cristales de las casas situadas en un perímetro de un kilómetro, el hotel seguía ardiendo y amenazaba con derrumbarse.
“El kamikaze conducía un camión cargado de explosivos” y lo precipitó contra una de las barreras metálicas de seguridad situadas a diez metros del edificio que alberga el hotel, puntualizó la fuente. Unos quince huéspedes se encontraban atrapados entre las llamas en el hotel que es muy frecuentado por extranjeros y que corre el riesgo de derrumbarse a consecuencia del incendio causado por la tremenda explosión, que pudo oírse a varios kilómetros de distancia.
Las fuerzas de seguridad iniciaron la evacuación del edificio y pidieron la intervención del Ejército para salvar a los huéspedes atrapados por el fuego. Las ambulancias y los bomberos se desplazaron a la zona, y los heridos llegaban a distintos hospitales capitalinos, en los que ha sido decretado el estado de “emergencia”.
Entre los heridos extranjeros hay al menos cuatro alemanes, tres ciudadanos de EE.UU., uno de Arabia Saudí y un diplomático danés.
Fuentes diplomáticas españolas y latinoamericanas dijeron que entre los muertos y heridos no hay personas de estas nacionalidades.
En el pasado el hotel fue blanco de ataques con bombas dos veces, pero la explosión de ayer fue la más seria en la capital pakistaní desde que el país se unió a la campaña liderada por EE.UU. contra la militancia islámica a fines del 2001.