- SEP. 21, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
Comedores flotantes.
Por la labor de los canoeros, los bañistas no necesitan salir del río para comprar comida.
El último salto.
Al final de la tarde, las canoas sirven como plataforma para lanzarse al río antes de volver a casa.
Afluencia.
Los fines de semana los balnearios lucen copados de personas que llegan de zonas cercanas.
Comercio.
La oferta gastronómica incluye platos típicos y frutas, cuya venta representa el sustento de muchos salitreños.
Niños, protagonistas.
Los juegos de decenas de pequeños turistas destacan en los balnearios de este cantón.
El retiro.
Antes de abandonar la playa, los turistas suelen consumir en el mismo río frutas y refrescos que se expenden en las canoas.
El domingo es festivo en Salitre, uno de los 25 cantones del Guayas, identificado como la Capital Montubia del Ecuador.
Son montubios, aunque ahora la mayoría de los campesinos no anda a caballo sino en bicicleta. Ahí, como en casi todos los pueblos del Litoral, la vida está junto al río, especialmente en la zona de playa La Bocana y en el balneario Santa Marianita.
“Las aguas del río Vinces bañan esta zona de una manera especial. A diferencia de muchas vertientes, esta agua es clara, transparente”, dice Cruz Ronquillo, directora de Educación y Cultura del Municipio.
En verano, cuando disminuye el caudal de los ríos, esas playas se convierten en muy visitados balnearios de agua dulce.
En esas orillas, los canoeros son sus auténticos personajes que cumplen diversas funciones: unos transportan pasajeros en sus embarcaciones a motor fuera de borda. Otros, campesinos y pescadores, trabajan como vendedores ambulantes por el río, a fuerza de canalete, y ofrecen verduras, frutas de temporada y sartas de pescados.
A estos se suman quienes, también en canoas o en carretillas ubicadas al pie de la playa, venden raspados, prensados y jugos para calmar a cientos de sedientos turistas.
Sin embargo, lo más llamativo son las embarcaciones que han sido transformadas en cocinas y restaurantes fluviales especializados en platos y bocados típicos: seco de pato o gallina criolla, bollos de pescado de río, tortillas de verde o torrejas de choclo. Y en octubre agregan seco y hornado de tortuga de poza al variado menú.
Los montubios sienten una identificación con su río, exaltan su espacio dentro del paisaje del cantón y ‘venden’ esa imagen de sana diversión a los visitantes.