Al descansar en la seguridad del amor de Dios, mi alma se llena de paz.
Paz interna
Temprano en la mañana, cuando todo en mi casa está tranquilo, acojo el silencio y siento la paz de Dios en mí. En estos momentos sagrados comprendo que tengo acceso a esta paz interna en cualquier momento durante el día. Envuelto en la seguridad del amor de Dios, envío al mundo pensamientos de paz. Veo a cada hombre, mujer y niño consolados por la presencia amorosa de Dios en ellos. Oro con fe, creyendo que la paz, la felicidad y el bienestar son inherentes a toda vida.
La presencia de Dios nos alivia y sostiene a mí y a cada persona por quien oro. Doquiera que estemos, estamos unidos en Espíritu. Nuestra calma interna fortalece nuestras almas y consuela a quienes nos rodean.
–Isaías 32:18
“Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en lugares de reposo”.