Es uno de los fenómenos más asombrosos de los deportes: un equipo que tiene las de perder juega con agresividad, se arriesga, hace jugadas atrevidas y coge la delantera.
Pero, entonces, algo cambia. Cuando va ganando, a este equipo le entra el miedo de perder la delantera y abandona su ataque agresivo para jugar con cuidado y moderación.
En lugar de centrarse en ganar, el equipo empieza a jugar para no perder.
Sin darse cuenta, el equipo ha sido víctima de una fuerza psicológica que se llama “aversión a perder”.
Dicho de forma sencilla, sentimos el dolor de una pérdida de forma más intensa que el placer asociado con una victoria.
En consecuencia, los entrenadores y los jugadores se ven paralizadospor el miedo a perder la delantera.
Pero jugar de forma moderada suele traerles la ruina: los equipos creativos se vuelven miedosos y protectores, con lo que crean una oportunidad para que el contrario los alcance.
Esta misma aversión a perder que es una plaga para los equipos deportivos también se desarrolla en la liga de la política. Y en la carrera estadounidense por la presidencia, Barack Obama es su víctima más reciente.
Obama era un candidato que tenía las de perder y que dejó su impronta al mostrarse astuto y creativo. Se arriesgó y desafió los tópicos convencionales para hacerse con la candidatura demócrata. Pero cuando se aseguró la nominación y se asentó en una delantera cómoda en las encuestas frente a su contrincante republicano, Obama empezóa jugar para no perder.
La joven súperestrella empezó a actuar como un abuelo preocupado. Moviéndosecon cuidado para evitar los tropiezos, Obamaeligió a un candidato a la vicepresidenciaseguro y predecible en la persona del senador Joseph R. Biden. Es cierto que Biden no tiene nada de malo, perotampoco tiene nada de interesante.
Hasta hace poco, John Mc- Cain era el candidato más tradicional y seguro. No obstante, a la hora de elegir a los candidatosa la vicepresidencia, McCain abandonó el juego seguro y, en cambio, se la jugó con su elección. Sarah Palin es vivaz, poco convencional e intrigante.
Los expertos pueden argumentar (con razón) que es una desconocida, que su historial como gobernadora es irregular y que sus afirmaciones en cuanto a sus logros son meras hipérboles. Y sí, la lista de sus errores es larga. Pero tanto para los que la quieren como para los que la odian, Palin es interesante. Representa el juego agresivo, el tipo de juego que tiene como objetivo ganar de verdad. Irónicamente, personifica las mismas características que Obama durante las primariasdemocráticas.
Aunque todavía queda campaña electoral por delante, en esta ronda McCain era el que jugaba para ganar.
Ese es un recordatorio poderoso. Todos podemos ser víctimas de la aversión a perder.
El desafío para cualquier líder con éxito, ya sea en los negocios, en la política o en los deportes, es evitar jugar para no perder.
Aunque nos parezca que estemos jugando a lo seguro, cuando dejamos que se imponga la aversión a perder estamos cediéndole la victoria a un contrincante que juega para ganar.