Unas 7.000 hectáreas donde habitan campesinos pasarán al Parque. No todos lo aceptan.
Agosto del 2006. El proceso de erupción del volcán Tungurahua riega destrucción en el centro del país. La abundante ceniza afecta a más de 40.000 hectáreas, destruyendo la vegetación y el hábitat de diversas especies animales.
Tapires, lobos de páramo y pumas, por ejemplo, dejaron de observarse con frecuencia en esta zona andina, dice Hugo Paredes, director regional del Ministerio del Ambiente (MAE).
A esto se suma la pérdida de la cobertura vegetal que ha debilitado los suelos en pendientes, provocando la aparición de nuevas quebradas y acelerando la erosión.
Ese antecedente motivó al MAE a intensificar el plan para recuperar el sector, que comenzó a ejecutarse a fines del 2006. El punto clave del proceso es adquirir los terrenos aledaños al volcán para declararlos zona de reserva y manejarlos técnicamente para reducir la degradación.
El Gobierno destinó este año $ 5 millones para iniciar un programa de compra de tierras a los campesinos que habitan en las faldas del coloso, lo que también permitirá proteger la vida de los habitantes, cuya salud se afecta por las constantes caídas de ceniza y por los lahares.
El proyecto lo coordinan el Ministerio y la Unidad de Gestión de Riesgos del Consejo Provincial de Tungurahua. Actualmente, técnicos de la Prefectura elaboran un estudio para determinar específicamente la zona involucrada.
Aunque los resultados del informe estarán listos a fines de este año, se estima que la nueva reserva tendrá unas 7.000 hectáreas, que serán anexadas al Parque Nacional Sangay, al que ya pertenece el volcán Tungurahua.
El director jurídico del Ministerio del Ambiente, René Orbe, explica que el Banco Nacional de Fomento estará a cargo del proceso de compra de los terrenos situados en los cantones Baños, Cevallos, Mocha, Quero, Patate, Pelileo y Tisaleo, en Tungurahua, y Guano y Penipe, en Chimborazo.
El BNF y la Dirección Nacional de Avalúos y Catastros efectuarán un avalúo de los terrenos y los adquirirán para entregarlos al Gobierno.
Según directivos del MAE, con los montos que obtuvieren los propietarios podrán comprar otras tierras fuera de las áreas de riesgo y además podrán acceder a préstamos de hasta $ 50.000. “Se tiene previsto que este año ya se entreguen los primeros cheques de los créditos”, informa Orbe.
Quienes no estén dispuestos a vender sus terrenos deberán sujetarse a las nuevas condiciones del plan de manejo que ya se aplica en la poblaciones de Cusúa, Bilbao y Juive.
Esto significa que los pobladores sembrarán plantas y cultivos que no afecten al suelo y ayuden a proteger el ecosistema. Con esa condición no están de acuerdo los involucrados en el programa.
El plan de manejo se ejecutará de forma total desde diciembre próximo. Ahora, los técnicos del Ministerio realizan un informe en el cual se detallará la biodiversidad que existe cerca del volcán, para poder determinar las nuevas reglas.
Contra erosión
Los organismos vegetales que se han adaptado y desarrollado en los alrededores del volcán cumplen la función de capturar humedad, almacenar y suministrar agua para alimentar mantos acuíferos, vertientes y quebradas.
Evitan la erosión y formación de nuevas quebradas.
Prevención
Las poblaciones se benefician de la protección que dan los bosques alrededor del Tungurahua, por su poder de sujeción de suelos en declives y pendientes, evitando taludes.
Hugo Paredes
DIRECTOR REGIONAL DEL MAE
“El proceso eruptivo del volcán afectó los ecosistemas de la zona”.
María Cortez
POBLADORA DE LA ZONA
“Los comuneros están enraizados a sus tierras (...) la negociación con
los pobladores debe ser ardua”.