Domingo 21 de septiembre del 2008 Vida

Reserva Sangay se amplía con áreas aledañas al Tungurahua

Unas 7.000 hectáreas donde habitan campesinos pasarán al Parque. No todos lo aceptan.   

Agosto del 2006. El proceso de erupción del volcán Tungurahua riega destrucción en el centro del país. La abundante ceniza afecta a más de 40.000   hectáreas, destruyendo la vegetación y el hábitat de diversas especies animales.

Tapires, lobos de páramo y pumas, por ejemplo,  dejaron de observarse con frecuencia en esta zona andina, dice Hugo Paredes, director regional del Ministerio del Ambiente (MAE).

A esto se suma la pérdida de la cobertura vegetal que ha debilitado los  suelos en pendientes, provocando la aparición de nuevas quebradas y acelerando la erosión.

Ese antecedente motivó al  MAE a intensificar  el plan para  recuperar el sector, que comenzó a ejecutarse a fines del 2006. El punto clave del proceso es  adquirir los terrenos aledaños al volcán para declararlos zona de reserva  y manejarlos  técnicamente para reducir la degradación.

El Gobierno destinó este año $ 5 millones para iniciar un programa de compra de tierras a los campesinos que habitan en las faldas del coloso, lo que también permitirá proteger la vida de los habitantes, cuya salud se afecta por  las constantes caídas  de ceniza y por  los lahares.

El proyecto lo coordinan el Ministerio y   la Unidad de Gestión de Riesgos del Consejo Provincial de Tungurahua. Actualmente, técnicos de la Prefectura elaboran  un estudio para determinar específicamente  la zona involucrada. 

Aunque los resultados del informe estarán listos a fines de este año, se estima que la nueva reserva tendrá unas 7.000 hectáreas, que serán anexadas al Parque Nacional Sangay, al que ya pertenece el volcán Tungurahua.

El director jurídico del Ministerio del Ambiente, René Orbe, explica  que el Banco Nacional de Fomento estará a cargo del proceso de compra de los terrenos situados en   los cantones Baños, Cevallos, Mocha, Quero, Patate, Pelileo y Tisaleo, en Tungurahua, y Guano y Penipe, en Chimborazo.

El BNF y la Dirección Nacional de Avalúos y Catastros  efectuarán un avalúo de los terrenos y los adquirirán para entregarlos al Gobierno.

Según directivos del MAE, con los montos que obtuvieren los propietarios podrán comprar otras tierras fuera de las áreas de riesgo y además podrán acceder a préstamos de hasta $ 50.000. “Se tiene previsto que este año ya se entreguen los primeros cheques de los créditos”, informa Orbe.

Quienes no estén dispuestos a vender sus terrenos deberán sujetarse a las nuevas condiciones del plan de manejo que ya se aplica en la poblaciones de Cusúa, Bilbao y Juive.

Esto significa que  los pobladores sembrarán plantas y cultivos que no afecten al suelo y  ayuden a proteger el ecosistema. Con esa condición no están de acuerdo los  involucrados en el programa.

El plan de manejo se ejecutará de forma total desde diciembre próximo. Ahora, los técnicos del Ministerio realizan  un informe en el cual se detallará la biodiversidad que existe cerca del volcán, para poder determinar las nuevas reglas.

Contra erosión
Los organismos vegetales que se han adaptado y desarrollado en los alrededores del volcán  cumplen la función de capturar humedad, almacenar y suministrar agua para alimentar mantos acuíferos, vertientes y quebradas.
Evitan la erosión y  formación de nuevas quebradas.

Prevención
Las poblaciones se benefician de la protección que dan los bosques alrededor  del Tungurahua, por su poder de sujeción de suelos en declives y pendientes, evitando  taludes.

Hugo Paredes
DIRECTOR REGIONAL DEL MAE

“El proceso eruptivo del volcán  afectó  los ecosistemas de la zona”.

María Cortez
POBLADORA DE LA ZONA

“Los comuneros están enraizados a sus tierras (...) la negociación con
los pobladores  debe ser ardua”.   

 


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